22 febrero 2006
parashah: Re: Parashát Mishpatím, por Rav Daniel Oppenheimer - El factor crítico: Toráh min Hashamáim
contextos: Tras los pasos de mi Templo (VIII) - El verbo de tus ojos me da vida
Tras los pasos de mi Templo (VIII) - El verbo de tus ojos me da vida de iair menachem - Wednesday, 22 de February de 2006, 13:37 | |
| El verbo de tus ojos me da vida Tras los pasos de mi Templo (VIII) Ningún sentido tendría que recordáramos la rosa si te la hubiera entregado, cuando era su tiempo, aquella vez. Y sin embargo, porque no la di no la veo, y su fragancia quieta se me corta entre las palmas de las manos. Habíamos entregado las ganas; olvidamos la flor, porque no sabíamos ya qué celebrar. Ayer, apenas, disolvíamos en aire nuestras voces, para que no se oyeran las palabras de la devastación, las palabras que los destructores lloran en su paz oscura. Todo se perdía en nuestro duelo, y entonces, no atendemos a la evocación que adviene imbatible, construyendo la luz que tú, llegando apenas cuando todo sucedió, decías y me costaba comprender. Apunta tu mirada hacia más allá de las nubes bajas: verás el suelo hermoso, que abrasa al pavor a los pies de nuestros pies. Y tus labios y tus ojos serán la mano que construye. |
21 febrero 2006
IeshivahNet: Shabat para Ben Noaj o Guer toshav???
Shabat para Ben Noaj o Guer toshav??? de Hugo Rico - Tuesday, 21 de February de 2006, 22:20 | |
B"H ¿Como celebran y guardan el Shabat los Ben Noaj o Guer Toshav y hasta donde le es permitido mantener el Halajá determinado para este fín al pueblo Judío, sin caer ni transgredir tan Santo principio? Jajamín muy agradecido de antemano por su respuesta. Shalom Hugo Rico |
parashah: Parashát Mishpatím, por Rav Daniel Oppenheimer - El dinero... y yo
Parashát Mishpatím, por Rav Daniel Oppenheimer - El dinero... y yo de EduPlanet Rectorate (daniEl I. Ginerman) - Tuesday, 21 de February de 2006, 21:22 | |
Parashát Mishpatím El dinero... y yo por Rav Daniel Oppenheimer En el número anterior (No robarás), hemos comentado acerca de ciertos alcances que posee en la Torá la prohibición de robar. Sin duda que el tema da para mucho más. Esta semana, leemos en la Torá acerca de la responsabilidad que le incumbe a aquel que dañó, de resarcir a la víctima por los perjuicios ocasionados. Nuevamente, encontraremos que la Torá es sumamente estricta al exigir que el agresor indemnice totalmente aquello que ha trastornado. Esto se refiere tanto a pérdidas monetarias, como así también a lesiones físicas. Encontramos en la lectura de Parshat Mishpatim, que aquel que golpeó u ocasionó una herida al otro debe pagarle por uno o varios de los siguientes conceptos, según el golpe en cuestión: Nezek: es el pago por el daño permanente producido al compañero, Shevet, es el resarcimiento por el tiempo que la víctima no pudo trabajar, Tzaar es la compensación por el dolor del golpe o la herida, Ripui es el reembolso de los gastos médicos, y Boshet es la restitución que desagravia la vergüenza que sufrió la persona luego de ser agredida Todo esto que acabamos de mencionar es a grandes rasgos, pues el Talmud en el tratado de Babá Kamá explica minuciosamente cómo se _evalúa el daño ocasionado en cada caso. No sólo se debe pagar por los daños a personas, sino que están incluidos los daños a la propiedad del prójimo. No sólo es responsable la persona por el daño que ocasionó él mismo, sino que debe resarcir al otro por el daño que ocasionaron sus bienes que no estuvieron debidamente cuidados. Si sus animales destruyeron en la manera habitual de hacerlo (por ejemplo, comieron de la cosecha del vecino), debe pagar por todo el daño. Si dejó un fuego desatendido y éste se desplazó al campo del vecino causando destrucción en su camino, pues debe pagarlo todo. Si cavó un pozo en una zona pública y causó daños, también en ese caso debe indemnizar a la víctima por sus daños. La Mishná en Baba Kamá agrega a todo esto, que Adam muad leolam, es decir que la persona está permanentemente advertida y no puede excusarse con el pretexto de haber estado distraído o dormido cuando hizo el daño. Asimismo, vemos en esta lectura semanal acerca da la responsabilidad que tiene quien está encargado de cuidar un bien ajeno (lo recibió prestado o lo recibió para hacer alguna reparación), si éste se pierde o destruye. De acuerdo al caso, si recibiera algún beneficio indirecto o un pago por estar a cargo de dicho bien, puede llegar a ser responsable del daño que ocasionaron terceros - o no, si hubiese fuerza mayor. No obstante, en todos los casos, si hubiese sucedido una Pshiá (descuido en la protección del objeto que se le dio para cuidar o utilizar) por parte de la persona responsable (o, mejor dicho, irresponsable) de cuidarlo, el encargado deberá hacerse cargo de pagar lo que se perdió. En todos los casos que hablamos, no se modifica la ley si el daño fue ocasionado a un particular o al bien común, p.ej. los objetos son del estado o el de una comunidad, consorcio, escuela, etc.. Curiosamente, solamente está exento aquel que dañó cosas que le pertenecen al Kodesh (santuario). Es interesante notar, que en el Talmud se declara repetidamente que Ds tiene lástima por el dinero (=los bienes) de Israel. ¡Qué bueno sería si tuviésemos nosotros aquel mismo criterio! Es más: a Ds no le faltan recursos para compensar a una persona lo que le quitaron, y , aun así, no quiere que suframos dolor al carecer del dinero que nos costó tanto juntar... Esto se advierte claramente pues si bien no hay un límite de cuánto uno debe estar dispuesto a perder para evitar transgredir una prohibición, sí existe un límite respecto a las Mitzvot activas (para mayor información halájica, se debe consultar una autoridad rabínica, aquí sólo queremos destacar el concepto en sí). ¡Cuánto sentimos que el dinero es nuestro y cuánto nos cuesta desprendernos de él! El Talmud afirma, a su vez, que la mayoría de las personas incurren cotidianamente en prácticas que se asemejan al robo. (Pues no distinguen claramente entre lo propio y lo ajeno, ni se preocupan por el daño que ocasionen a otros como si fuese propio) En la escuela me enseñaron que el dinero sirve como medio de canje para poder comprar y vender con más facilidad, y como común denominador de todos los bienes y servicios para expresar el costo de las cosas. Todo esto es teoría. En la práctica la gente juzga a los demás por el dinero que poseen y el público en general busca su seguridad en el dinero. Nuestra sociedad convirtió así al dinero en el eje central de su razón de ser y de su quehacer diario. El Midrash en Bamidbar explica el porqué de las distintas denominaciones del dinero de aquella época.Zuz (de mover) pues se mueve de mano en mano. Mamón (de moné=contar), pues la gente se pasa el tiempo contándolo. Maot (de Meet leet = de un día al otro) pues nunca permanece demasiado tiempo en las manos del mismo dueño. ¿Quiere hacer Ud. una encuesta? Pregúntele a los encuestados que adquieren un billete de la lotería: ¿Qué haría Ud. si se ganara los $10 millones? Se sorprenderá de las respuestas. Comience indagándoselo Ud. mismo... En la Torá, no obstante, no somos más ni menos a causa del dinero que poseamos. Yo soy yo, y la plata, es la plata... El Mashíaj se describe en el Tanaj como un Aní rojev al jamor (un pobre montado sobre un burro). Pobre significa que será modesto. Montado, quiere decir que estará en dominio absoluto del jamor que, no sólo significa burro sino todo lo material (jomer = materia). Es decir, que se trata de una persona a quien lo material no le afecta pues para él, la materia está totalmente sumisa al espíritu del servicio a Ds que es lo trascendental. No por esfuerzo ni con el poder, sino por Mi espíritu - dice el Se-ñor de las Hues-tes. Hay quienes creen que el valor del ser humano reside en su capacidad por generar dinero. El profeta afirma lo contrario. Ni el poder, ni las posesiones. Esas vienen y van de acuerdo a lo que Ds dispone (y nos prueba). ¡Si sólo fuésemos lo suficientemente éticos para utilizar correctamente lo que nos brinda! En el judaísmo, el valor del ser humano nunca estuvo indexado a lo que había en su bolsillo. Se cuenta que cuando Alejandro Magno intentó pesar un ojo humano, se encontró con que excedía en peso a todo lo que pusiera del otro lado de la balanza. Le explicaron los Sabios que nada alcanza a satisfacer el ojo humano. Un ojo puede ver muy lejos, mas una pequeña moneda puede cubrir toda su visión, dijo un gran Sabio judío. El Rabino Jaim Goldberg es una de las personas que más goza de la confianza de la gente. A través de los años ha distribuido millones de dólares de Tzedaká a los necesitados en Israel. Para lograrlo debió en muchas oportunidades emplear su ingenio y sentido común. No faltan en Ierushalaim las personas quienes creen que al haber otros en peor condición, no deben aceptar dinero de Tzedaká. Así fue el caso con Miriam y Moshé Gutstein, quienes apenas sobrevivían con el ingreso que recibía el del Kolel mientras que ella no tenía una preparación que le permitiera lograr un trabajo. Los Gutstein tampoco habían sido bendecidos aun con tener hijos. Otra familia, la de Braja y Biniamin Kamji, quienes tenían muchos hijo, a su vez, estaban muy necesitados y no podían afrontar el gasto de una ayuda económica para darle a la Sra. Kamji un merecido respiro. R. Jaim se les acercó y los convenció de tomar a la Sra. Gutstein como ayudanta para permitirle tener una entrada digna mediante un trabajo fijo. Él mismo, se preocuparía de proveer los fondos y solo pedía su colaboración y que mantuvieran el tema en reserva. Los Kamji aceptaron y R. Jaim traía mensualmente el pago para la Sra. Gutstein. Transcurrieron algunos meses y un día los Gutstein se acercaron a R. Jaim. Mi señora está trabajando en casa de la Sra. Kamji hace ya un buen rato y se percató de la terrible condición en la que están viviendo. Los niños no tienen para comer apropiadamente y queremos colaborar. Dado que mi señora recibe puntualmente un sueldo, hemos separado cada mes una suma pero sabemos que no van a querer recibir dinero de parte nuestra. ¿Podría Ud. hacerle llegar este importe?... (Echoes of the Maggid R.Paysach Krohn) |
Kolót: Kol Hasbará - "El Proyecto" de la Hermandad Musulmana para dominar Occidente - por Olivier Guitta
Kol Hasbará - "El Proyecto" de la Hermandad Musulmana para dominar Occidente - por Olivier Guitta de EduPlanet Rectorate (daniEl I. Ginerman) - Tuesday, 21 de February de 2006, 21:08 | |
| Kol Hasbará "Mirad... aquel que es guardián de Israel, ni se descuida ni duerme". Salmos 121:4 Director y Editor responsable: Jaime Gorenstein
¡Cuidado con El Proyecto!
El Proyecto de la Hermandad Musulmana para dominar Occidente Por Olivier Guitta* HOY ESTÁ COMPLETAMENTE CLARO que las recientes protestas criminales por las caricaturas del profeta Mahoma publicadas en un periódico danés el pasado mes de septiembre son de todo menos espontáneas. Las acciones de los agitadores y financieros islamistas han provocado deliberadamente la ira entre extremistas profesionales que de otro modo ignoran la prensa danesa. Los sospechosos habituales - los regímenes de Arabia Saudí, Siria, e Irán - se han beneficiado de la difusión de los altercados, e incluso los similares al pequeño Kuwait han ofrecido fondos, según se informa, para incentivar las manifestaciones por toda Francia. Más importante, sin embargo, y quizá menos universalmente comprendido, la jihad de las caricaturas está confeccionada para impulsar la estrategia mundial a largo plazo de la Hermandad Musulmana para establecer la supremacía islámica en Occidente. *Olivier Guitta es consultor de temas europeos y de Oriente Medio y escritor freelance especializado en radicalismo islámico. |
parashah: Parashát Itró, por Rav Daniel Oppenheimer - No robarás
Parashát Itró, por Rav Daniel Oppenheimer - No robarás de EduPlanet Rectorate (daniEl I. Ginerman) - Tuesday, 21 de February de 2006, 21:20 | |
Parashát Itró No robarás por Rav Daniel Oppenheimer Esta semana leemos en la Torá una de las secciones más famosas y conocidas aun por aquel que sabe tan solo lo más elemental de judaísmo. Son los diez mandamientos. (Es triste decirlo, pero muchos judíos ni siquiera los conocen). Entre aquellos diez mandamientos, uno de los más difundidos universalmente es el que demanda: ¡No robarás!. (Antes de seguir con el tema, quiero aclarar que la prohibición a la cual se refiere en los diez mandamientos - de acuerdo a lo que explican los Sabios - no se remite a aquel que roba gallinas, ni a aquel que asalta un banco a mano armada, sino a aquel que secuestra a una persona. La prohibición de robar bienes materiales, está en Vaikrá (Levítico 19:11 y 19:13) con las palabras lo tignovu y lo tigzol. Sin embargo, dado que la gente habitualmente atribuye la prohibición del robo común a esta lectura, trataremos el tema aquí). ¿A qué se llama robar? La respuesta aparenta ser sumamente simple a primera vista. Es más. La gran mayoría (si no la totalidad) de la gente que nos rodea y nosotros mismos opinamos no ser ladrones. Y lo decimos con toda honestidad y con la conciencia tranquila. Nunca figuramos en las páginas de las noticias policiales, tampoco le metimos la mano en el bolsillo a nadie y, por lo contrario, más de uno de nosotros fue víctima de algún robo, hurto o asalto en algún momento de nuestras vidas, lo cual nos pondría del lado de los buenos, es decir, de las víctimas inocentes y no del lado de los ladrones. Sin embargo, la Torá no es tan condescendiente con nosotros. En realidad, la razón por que no nos auto-denominamos ladrones es precisamente porque hay tantos peces gordos de los cuales uno lee diariamente, que si alguna vez no fuimos del todo perfectos, lo nuestro sería cosa de chicos en comparación con los bandidos de verdad. Es allí donde origina nuestro error. El ser mejor que otro - en la Torá - no significa nada. Ds nos dio leyes (en este caso sumamente estrictas), y nos podemos evaluar únicamente con la vara de nuestro propio potencial... y nada más. La moralidad de los demás, o la falta de ella, es problema de la conciencia de ellos y de quienes están encargados de juzgarlos. Obviamente, en virtud de nuestra comodidad, no sólo nos evaluamos a nosotros mismos con parámetros subjetivos y relativos, sino que aprobamos y criticamos la conducta de las demás personas con aquel mismo metro. ¿A qué se denomina entonces robar de acuerdo a la Torá? Pasaremos a enumerar varios ejemplos de los menos difundidos: Quien hace perder tiempo a otra persona. Hay una cola en el banco para abonar la cuenta de gas. Justo en aquel día hay muchos vencimientos y la fila es de media cuadra. Mientras Jorge camina haciendo un cálculo mental de los 45 minutos que demorará en llegar a la ventanilla para pagar, ve al vecino que ya le falta poco para llegar a saldar sus facturas. Se acerca y lo saluda afectuosamente (la primera vez en su vida que se acuerda de aquella máxima de los Sabios de la importancia de buscarse un buen vecino...) y le hace entrega de la cuenta a pagar con el efectivo. El vecino, muy gaucho le ahorra los 45 minutos... robados a 45 personas a razón de 1 minuto por persona. ¿A esto se califica como robar? No, es peor: pues el dinero se puede devolver, pero el tiempo no. Jorge vuelve del casamiento del sobrino que realmente estuvo brillante... especialmente la sidra casher que se sirvió al final. Son las cuatro de la mañana. Sale del ascensor conversando en voz alta como si fuese pleno día. Los vecinos tienen un día difícil por delante y están durmiendo... o lo estaban haciendo hasta que llegó él a su palier y los despertó. ¿A esto se tilda como robar? No, es peor: pues el sueño tampoco se puede devolver. En la oficina de Marta todos tienen mucha confianza. Para todo. La lapicera en la cartera de Marta es de la oficina. Asimismo, el papel sobre el cual escribe sus cartas personales. Los llamados telefónicos para organizar las salidas con sus amigas, los encuentros de los fines de semana, las colectas que hace como voluntaria para las causas más nobles, los hace desde su escritorio con el teléfono y el tiempo por el cual se le paga para que esté trabajando. Al trompa seguramente no le importa así cree ella - , pero, por si acaso que no le guste, cuando pasa por allí, Marta corta con los llamados telefónicos que está haciendo y vuelve a su trabajo... hasta que se vaya su superior. (Estoy ayudando a los necesitados, es una gran Mitzvá... razona Marta). El Talmud califica a la persona que utiliza objetos ajenos sin permiso, un shoel sheló midaat, como ladrón. Si bien esta es la regla, hay casos permitidos al tratarse de cosas insignificantes que todos autorizan o de objetos para cumplir una Mitzvá por lo cual se supone que el dueño estaría ciertamente de acuerdo en que se utilizaran para ese fin... siempre y cuando se devuelvan a su lugar indicado y no sean llevadas afuera, y no se hafga de esto una costumbre. (Nunca entendí a la gente que se cubre la cabeza con kipot con la inscripción de una de las sinagogas que visitaron, como así también los Sidurim de una sinagoga que caminaron solos a otra sinagoga). Para esta ley, como para todas las otras se debe estudiar a fondo las Halajot pertinentes. La organización X se dedica a atraer gente para que retorne al judaísmo. Sin duda, una tarea noble y virtuosa. En el folleto que están por sacar para esta próxima fiesta, copian para la tapa un diagrama de un libro conocido. ¿Plagio? Seguramente Ds lo perdonará. ¿Cómo? ¿Que en la Torá no dice que el fin justifica los medios? No lo sabía. Saludar. ¿Es cuestión de cortesía, de amabilidad, modales que impuso la sociedad? Dice el Talmud (Brajot) que quien quita el saludo al otro es como si le hubiese robado al pobre (lo poco que queda para quitarle - su dignidad de ser humano). ¿Qué anduvo haciendo en los ratos de ocio de estas vacaciones? ¿Su visita obligada al casino? ¿Qué quiere Ud. que haga, acaso, con todos estos días de lluvia? Aparte que la timba es divertida. Pues... ¿qué quiere que le diga? El Talmud debate sobre el tema de si los timberos (aun los no profesionales) son, o no considerados, aptos para declarar como testigos... Y un tema más antes de cortar por hoy. Gneivat Daat (lit: hurto de percepción) es como denomina el Talmud el engañar a la gente aparentando, p.ej. entrar al negocio a consultar precios, cuando no se tiene la más mínima intención de comprar. Bueno. Esto es no más lo relacionado con el robo. Igualmente, la Torá habla del que hace bicicleta con los acreedores (Lo Taashok), del que interfiere directamente en el negocio del otro (Lo Tasig Guevul Reajá), del que engaña (veLo Tonú Ish et Amitó), del que codicia los bienes ajenos (Lo Tajmod, Lo Titavé)... Quien se crió considerado que la viveza criolla es una virtud, tiene un serio desafío delante suyo. No solo deberá revisar sus proceder en tantas instancias que se le presentan cotidianamente, sino que deberá modificar su entera cosmovisión y su actitud de veneración del dinero como un valor superior. Hace muchos años, me acuerdo haber visto una caricatura de un niño que se paseaba montado sobre su burro sosteniendo un palo largo en sus manos. En el extremo delantero del palo, había colgada una zanahoria que el burro miraba ansiosamente y caminaba continuamente para alcanzar. Pero, evidentemente, a medida que avanzaba el burro, también se alejaba la zanahoria que el burro nunca llegaría a comer... El burro tampoco entiende de espejismos y no sabe por qué la zanahoria lo elude y se aleja más y más. Por algo es burro. ¡Cuántos entre nosotros actuamos igual, sin biológicamente ser burros, permitiendo que nuestras vidas transcurran mirando y ansiando zanahorias inalcanzables! ¿Difícil? No lo es si se lo propone corregir. Siempre es mejor que dejar las cosas como están. |
parashah: Parashát Mishpatím, por Rav Daniel Oppenheimer - El factor crítico: Toráh min Hashamáim
Parashát Mishpatím, por Rav Daniel Oppenheimer - El factor crítico: Toráh min Hashamáim de EduPlanet Rectorate (daniEl I. Ginerman) - Tuesday, 21 de February de 2006, 21:17 | |
Parashát Mishpatím EL FACTOR CRITICO: TORA MIN HASHAMAIM por Rav Daniel Oppenheimer Uno de los tantos errores que se escucha cuando se está en contacto con la gente de la calle, es el concepto de las corrientes del judaísmo. En realidad el judaísmo no tiene ni nunca tuvo corrientes (más allá de que tantos judíos tengan sus comercios en la avenida que lleva ese nombre), pues cuando Ds dio la ley frente al Monte de Sinaí, estuvieron todos juntos y escucharon una sola cosa. La noción de la posibilidad de distintas opciones o alternativas en el modo de ser judío y la elección de cuáles leyes son más importantes que otras, fue creada para legalizar las modificaciones que introdujeron los judíos reformistas en sus comunidades desde hace 170 años y dan la apariencia que es cuestión de elección individual si se quiere ser muy religioso, laico, tradicionalista o moderado. Sería una decisión que depende de la preferencia personal de cada uno como si se tratara de la preferencia en lo político o en el equipo de fútbol favorito. La Torá hace hincapié muchas veces en hacernos saber que la ley es una para todos (lo que no quita que existan minhaguim - formas de conducirse dentro de la ley - de los distintos orígenes de los judíos del viejo mundo por los decretos rabínicos posteriores). No obstante, quienes intentaron reformar la Torá, tuvieron siempre un problema grave. La Torá está escrita hace muchos años y la ley es conocida por todos. ¿Cómo justifican entonces que lo que están haciendo también se llama judaísmo, cuando ya todos saben lo que es el judaísmo? Pues recurrieron a un engaño planteando la siguiente cuestión que toca un punto neurálgico dentro de la fe judía: ¿Quién dijo acaso que la Torá es realmente la palabra Di-vina? ¡Quizás la escribieron los seres humanos - muy sabios, inspirados y previsores por cierto - pero al fin, seres humanos - con quienes podemos disentir y cuya ley puede quedar desactualizada con el tiempo! Esta teoría no es en realidad un invento judío. Es la creación de un tal Julius Wellhausen (1844-1918) hijo de un cura luterano, quien aventuró que la Torá es una recopilación compuesta de distintos autores. Wellhausen justificó sus conjeturas a partir de los distintos nombres que se usan en la Torá cuando se refiere a Ds. (Obviamente, no sólo desconocía o no le importó que para nosotros, los distintos nombres de Ds aluden al vínculo de Ds con el pueblo de Israel, Quien a su vez se conduce con el pueblo acorde su comportamiento moral). Una vez que se enamoraron con esta hipótesis, toda la ley se tornó relativa y no quedó límite alguno a lo que se pueda interpretar dentro de la Torá. Es decir, que en aquellos círculos, cada uno actúa de acuerdo a lo que siente y luego lo llama o lo interpreta como judaísmo. (No hay que extrañarse entonces que la fiesta de Shavuot pase por desapercibida en muchos círculos, pues la Revelación Di-vina les es irrelevante). En varios lugares del Talmud, se señala el hecho que, sin lugar a dudas, la Torá que poseemos fue dictada por Ds mismo y no escrita por seres humanos. Esto también forma parte de los trece principios básicos del judaísmo, que son obligatorios para todo judío conocer y afirmar como verdad absoluta. No solo la Torá Escrita (que está en el rollo de la Torá en la sinagoga) es Di-vina desde su comienzo hasta la última letra, sino que, incluso, la Torá Oral en la cual se transmitió desde la época de Moshé cómo se observan en la práctica todos los preceptos de la Torá Escrita, es Di-vina. Esto debiera ser obvio, pues no existe ningún precepto de toda la Torá que pudiéramos cumplir a partir de lo que solamente está escrito en la Torá, pues tendríamos muchísimas dudas por los detalles que en la Torá están ausentes. Sin embargo, la Parshá de esta semana hace alusión a la Torá Oral en una manera muy singular. Se trata de la Mitzvá de Shejitá (la manera de faenar los animales). La Torá aquí nos indica que deberás carnear tus animales tal como te ordené. Ahora, si uno se pone a buscar en el texto de la Torá desde su comienzo hasta el final tratando de localizar aquella orden donde se dice cómo se debe carnear - no encontrará absolutamente nada. Este versículo demuestra entonces, que las leyes de Shejitá fueron entregadas oralmente y aquí se hace alusión a ellas. El Rav Hirsch s.z.l., al comienzo de la Parshat Mishpatim explica que en realidad la Torá Oral es donde aprendemos a cómo ser judíos mientras que la Torá Escrita es como los apuntes breves que sólo los entiende para repasar aquel que escuchó el curso del profesor en su totalidad. Lo más triste de toda esta historia es que en varias instituciones judías se les inculca a los alumnos que esta teoría de la critica bíblica es auténtica. En varias ocasiones me encontré con jóvenes quienes no saben absolutamente nada de la Torá, salvo aquello que se les enseñó en cuadernillos acerca de sus contradicciones. El resultado es infalible. Los alumnos pierden todo interés por la Torá y por su observancia. Es más fácil enseñar Torá a un judío desprejuiciado que busca conocer sus fuentes y sus pasados que a muchachos a quienes se les envenenó la mente para que sus propias fuentes le parezcan contradictorias. ¡Cuantas veces pensamos que el peligro de asimilación está afuera, cuando, como dice el profeta Ieshaiahu (49:17): ...quienes te destruyen y te asolan, de ti saldrán! Cuántos padres, quienes en su inocencia e ignorancia, pero con conciencia judía de que la continuidad es importante, se sienten satisfechos que sus hijos estudian Masoret (tradición) en una escuela judía, pensando que de ese modo cumplen con su obligación de darle una educación judía a sus hijos, cuando en realidad están dando el toque de gracia definitivo a su alejamiento del judaísmo. Cada vez que yo leo nuestra macabra historia me asombro de la fortaleza que tuvieron nuestros abuelos de la edad media para dar su vida por cada detalle de estas leyes. Sin duda, que no eran todos tan tontos como para sacrificar sus vidas por algo de lo cual no estuviesen total y absolutamente convencidos. Al mismo tiempo, quien abre el Talmud y lee aunque fuese un solo párrafo, se dará cuenta inmediatamente de la férrea convicción subyacente en el texto en que todo lo que está escrito en la Torá es la Verdad Di-vina y nada más. Todos los días en los rezos matutinos, como así también en la bendición que se recita al ser honrado con subir a la Torá, agradecemos el haber recibido de manos de Ds Torat Emet: una Torá auténticamente Di-vina. |