La densa niebla de las sirenas en las calles húmedas Suspiros vagos de sombras En esquirlas danzantes y metralla.
Meteoros silban presurosos ¿Y cuándo volverá el jardín arbolado? ¿Y cuándo aquel mundo de ensueño? La música permea el hostil aroma de cristales e incienso.
Valientes moran en sus tiendas Los capitanes no temen los mástiles de la muerte Aves milenarias presagian el efugio del destino y del averno.
Elías Lira - 10 Agosto 2006 |
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