11 enero 2007

parashah: Parashát Shemót, por Jana Simon - Moshéh y el Mashíaj

Parashát Shemót, por Jana Simon - Moshéh y el Mashíaj
de EduPlanet Rectorate (daniEl I. Ginerman) - Thursday, 11 de January de 2007, 04:08
 
Reflexi

por Jana Simon
 
 Cada vez que empezamos un nuevo libro de la Torá tengo el sentimiento de que estoy empezando una nueva etapa del año y tal vez una nueva etapa de la vida misma, ya que siempre podemos ver las palabras de la Torá de manera diferente a la que las habíamos visto los pasados años, o tal vez nos pueden afectar de un modo diferente a causa de los acontecimientos que estamos viviendo; sobretodo en el Sefer Shemot que nos define como pueblo y en el que adquirimos nuestra libertad. El Génesis trata principalmente de los orígenes del mundo, el hombre y nuestros antepasados, mientras que Shemot, Éxodo, traza la historia de Israel y la Revelación en el monte Sinaí que nos hace únicos.
 
 Rabí Miller nos dice que hay una característica que destaca, o por lo menos debe destacar al judío, -HaKaras HaTov- Gratitud. Los egipcios nos hicieron esclavos, pero las Torá nos dice que no los detestemos porque nos dieron hospitalidad en su tierra. Los medianitas nos atacaron pero Moshé Rabeinu no dirigió la batalla contra ellos personalmente, porque él se había refugiado en Medián cuando escapó del Paró. La Parshá Shemot nos habla de una gratitud diferente, una gratitud de alto nivel.
 
 Moshé Rabeinu fue sacado del Nilo, creció y volvió a su pueblo salvando a un esclavo hebreo y matando a su agresor. Al día siguiente salvó a un judío que era atacado por otro judío y tuvo que escaparse a Medián donde rescató a las hijas de Yitro de unos pastores que las querían agredir. Oyendo estas historias parece que Moshé fuera el Caballero Andante dedicado a rescatar a esclavos y doncellas en peligro, pero sabemos que esa no es la personalidad de Moshé, quien fue un maestro y no un guerrero. La vida de Moshé fue salvada por la hija de Paró, pero Batia en vez de llamarle Mashuy -el que fue salvado- le llamó Moshé -el salvador- y éste es el principio general de HaKaras HaTov: no sólo hay que devolver un favor, sino que cuando nos encontramos con algo positivo lo debemos compartir con otros que también lo necesitan.
 
 En esta porción de la Torá encontramos muchas sorpresas. Empieza por decirnos que los judíos eran importantes en Egipto, eran poderosos y tenían posiciones importantes, pero inexplicablemente se levanta un nuevo Paró que no "conocía a Yosef" y hace a los judíos esclavos; pero éstos en vez de disminuir, aumentan. Cuando Paró ordena a las comadronas que maten a los varones judíos, ellas se niegan a hacerlo y así la vida de Moshé se salva. ¿Y quién le salva?: la propia hija de Paró, una princesa egipcia idólatra que hasta hoy en día es venerada por los judíos como un gran ejemplo de bondad y misericordia. ¿Y quién salva a los judíos?: un judío casado con una no-judía, Zippora; y esta no-judía circuncida personalmente a su hijo. Moshé vuelve a Egipto para salvar a los judíos y éstos  le aceptan... Todo muy extaño, ¿no?. Los rabinos nos dicen que toda esta laberíntica historia viene a enseñarnos que nunca debemos perder la esperanza ni ser demasiado rígidos en nuestras ideas de lo que es inevitable que pase en el mundo. HaShem nos va a salvar y a veces la salvación viene de los sitios más inesperados. Quién hubiera creído que fuera posible salvar a los judíos de Rusia y aquí están millares de ellos viviendo una vida judía y con la ayuda de HaShem, muchos más verán la luz de la Torá.
 
 Hay una conexión especial entre Moshé y el Mashiaj, porque tienen similares trabajos por hacer -la Redención del Exilio-. Dice el Zohar: "Moshé fue el primero y será el último Redentor" (Zohar, parte 1, 253a). Ésto no quiere decir que Moshé en persona será el Mashiaj, pero que el poder redentor del Mashiaj viene de Moshé. La razón es que la mayor virtud del Mashiaj será la Torá y la Torá se llama "La Torá de Moshé". Igualmente el poder de Israel para traer al Mashiaj deriva del Servicio articulado en la Torá. Mashiaj es igual a Moshé más Uno, lo que quiere decir que el Mashiaj llegará a través del Servicio que tiene el atributo de Unidad, y el poder de conseguirlo nos fue transmitido a través de Moshé (Tanya, Parte 1, cap. 42).
 
 El Midrásh nos dice que cuando HaShem creó el mundo todo estaba en un estado de perfección, pero al pecar el hombre cayó de ese estado hasta que se nos dió la Torá, porque cuando Israel estaba en el monte Sinaí, el espíritu de impureza se alejó (Zohar, Parte 1, 52b), pero volvió en el pecado del becerro de oro y se ha quedado aquí hasta que llegue la era Mesiánica en la cual se nos ha prometido que esta imperfección se va a remover (Zejaria 13,2).
 
 Hay un principio en el judaismo que cada caída es precedente de una elevación y esa elevación es más alta que el estado en que nos encontrábamos anteriormente. Así que la Era Mesiánica será superior a la era que nos dió la Torá en Sinaí. El Servicio de nuestros Padres en Egipto trajo el darnos la Torá e igualmente el Mashiaj llegará a causa de nuestro continuo Servicio en el Exilio, que purifica toda la esencia del mundo (Tanya, Parte 1, cap. 37). Tal como la Torá dá al mundo el poder de traer al Mashiaj, también dá a cada individuo el poder de refinar su vida y su medio ambiente.
 
   El profesor de leyes de Harvard, Alan Dershowitz, dijo en un rally en Toronto que el mundo está tan obsesionado con Israel que se olvida de Cambodia, Ruanda, la vieja Yugoslavia y del actual genocidio en Darfur.
También añade que la conferencia en Teherán para deslegitimizar el Holocausto tuvo como función demonizar a los judíos y hacer legítimos los ataques a Israel y a los judíos del mundo. Este rally fue organizado en Canadá para contrarrestar el sentimiento anti-judio del gobierno canadiense. Por otra parte, el periódico neoyorquino "The Jewish Week" nos dice que está apareciendo un nuevo activismo judío que busca obtener justicia social en los Estados Unidos. Por ejemplo, un grupo judío en Chicago ha creado un centro de ayuda para trabajadores hispanos. De un modo u otro, el judío siempre busca mejorar al mundo y el mundo en su ceguera busca destruirlo, aún destruyéndose a sí mismo.
 
 Mi Brajá para esta semana es que busquemos y encontremos dentro de nosotros el poder de refinar nuestras vidas y nuestro medio ambiente.
 
  ¡Shalom desde desde Yerushalaim!

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