04 enero 2008

parashah: Re: VAERÁ - Bendición de Malcah

Re: VAERÁ - Bendición de Malcah
de Josefina Navarro - Friday, 4 de January de 2008, 11:43
 
¡Shabbat Shalom!
 
¡Quiera el Eterno liberar siempre a nuestras familias de quienes buscan su destrucción!
 
Malcah

parashah: Re: VAERÁ - El Desafío Colosal, por Malcah Canali 5767

Re: VAERÁ - El Desafío Colosal, por Malcah Canali 5767
de Josefina Navarro - Friday, 4 de January de 2008, 04:44
 

Shalom de nuevo,

Aquí os mando también para unirlo al estudio de la porción, el comentario del año pasado:

De Malcah para la Quebutzah

 

Madrid (Sefarad)
  16 de enero de 2007
26 de Tévet de 5767
 

EL DESAFÍO COLOSAL
 

     La parashah de Vaerá es impresionante por múltiples razones, siendo la primera y la más importante que la última palabra de su primer versículo es el Inefable Tetragrama pronunciado por el Mismísimo Hashem, Quien sale de su intrínseco "Más allá de la Identidad" para indicar a Moshé cuáles son las cuatro letras (que suman 26) que utilizará para manifestarse.
 
     Desde luego, llama la atención el hecho de que esta revelación se produzca antes de que aparezca en el texto la palabra "Vaerá", que significa precisamente "aparecí, me hice ver" y que sirve de título al conjunto de la sección semanal. Este hecho tan singular nos obliga a recordar que el sonido, la Voz del Eterno, precede la creación visible. El mismo idioma hebreo nos ilustra al respecto: la palabra "ózcu" que designa el órgano del óido empieza por alef, o sea, la primera letra del alfabeto, mientras que la palabra " ' ayin" que designa el ojo empieza por la letra nº 16 del alfabeto. (Se suele transliterar por una comilla porque es una contracción de la glotis que no tiene equivalente en los idiomas indoeuropeos).
 
     A continuación, el texto nos ofrece un versículo de gran esplendor que introniza a Moshe (Moisés) como un ser aún más excepcional que los Tres Patriarcas en la predilección del Eterno. Dice "Yo Me manifesté a ellos como El Shaday (El Todopoderoso), pero no con Mi Nombre tetragrámico".
 
     Cualquier psicólogo nos dirá que, en ese momento, El Dió Bendicho (¡así hablamos los sefardíes de buena casta!... y conste que espero no ofender a nadie con este sonriente paréntesis)... El Dió, decía, quería infundir ánimo y esperanza en Moshe que estaba atravesando por aguas procelosas, porque Faraón se mostraba rebelde y aumentaba las desgracias de los hebreos quienes empezaban a mirar con rencor a los partidarios del monumental desplante. Y llevarán razón los psicólogos al comunicarnos estas reflexiones ¿quién lo duda? Hashem conoce el alma humana. ¡La ha hecho Él! Pero hay algo más en estos versículos tan emocionantes, hay un afecto hacia Moshe, una ternura, diría un cariño, algo realmente arrebatador y que todos reconocemos de inmediato: es el amor paterno/materno.
 
     Al llegar a este punto, se impone dedicar unos instantes a meditar sobre la muy extendida, aunque inconsciente, costumbre de negar el psiquismo al Todopoderoso. Sí, se habla a menudo de los sentimientos del Dió, de su amor, de su ira... pero, detrás de estas palabras casi nunca hay nada parecido a lo que entendemos realmente por afectividad cuando nos referimos a los seres humanos. Por lo general, los sentimientos divinos son considerados figuras alegóricas. Nadie se pregunta si Hashem conoce el sufrimiento o el placer. Además, los filósofos llevan algún que otro milenio presentando a la Divinidad como incapaz de gozar o padecer. Le han prohibido tener psique, le han prohibido tener corazón. La verdad es que la han transformado en algo inexistente. Pero, el Creador del alma, del corazón, de los sentimientos, de los arrebatos, debe de conocer todas estas cosas, aun cuando Su Magistral Espíritu las tenga perfectamente ubicadas y ordenadas. No podemos olvidar que Su Espíritu mora en su Ser que es Amor y Vida.
 
     En la parashah que estamos tratando de comentar, la realidad pasional del Amor Divino queda, pues, muy evidente en el afán de consolar a Moshe y en las promesas que le devolverán la esperanza.
 
     La primera parte del desafío que supone el arrancar a los hijos de Israel de su servidumbre, la ha ganado el Eterno, porque Moshe recobra entusiasmo y vuelve a transmitir el mensaje del Todopoderoso al pueblo humillado. Pero éste no quiere oír, no quiere confiar, no quiere saber. Está harto de sufrir, de ser maltratado, de levantarse cada mañana para hacer frente a la estupidez de la supervivencia sin sentido y de que su confianza en la Divina Providencia no le atraiga sino maldiciones, de que la fe en un futuro edénico transforme el presente en un infierno. El pueblo está agotado, está destrozado y ve en el inspirado guía a un embaucador, carente de escrúpulos o de sentido común. El pueblo está cediendo a sus opresores; en el fondo, ya está de su lado.
 
     Aparentemente, el Todopoderoso ha perdido la segunda parte del desafío. Pero no cede. Ordena a Moisés un censo de sus fieles, de los que son capaces de enfrentarse a Faraón, ese mismo Faraón que se había negado a conocer a Hashem, atrayendo así sobre su cabeza y sobre su pueblo las peores maldiciones. Contrariamente a Moshe, él no quiere saber Quién es el Eterno. Se niega a oír y su pregunta "¿Quién es Hashem para que yo escuche su voz?" veda toda posibilidad de respuesta (me refiero a un versículo, el 2 del capítulo 5, o sea, incluido en la parashah precedente).
 
     Frente a este sordo voluntario, se encuentra un tartamudo angustiado, pero valiente e indomable que, aun necesitando la boca prestada de su hermano Aarón, irá hasta el final. Comunicará a Faraón las exigencias del Todopoderoso, realizará los prodigios encomendados y se mantendrá irreductible frente a la arrogancia, al desprecio y a la mala fe.
 
     Faraón, por cierto, no haría mal papel en algún programa televisivo del siglo XXI de la era actual. Cual político avezado diría tan pronto que sí, como que no y, después de haber proclamado que "nunca y bajo ningún concepto" afirmaría que "naturalmente... ¿cómo no?" para enlazar con "Nunca cederé a ninguna presión y la puerta de mi palacio estará cerrada a los impertinentes con quienes, por cierto, podré tener alguna conversación cuando salga para ir a bañarme. Los periodistas podrán filmar mi hollywoodiana anatomía..."
 
     Ahora, dejando las bromas a un lado, es forzoso reconocer, que Faraón tiene otros puntos en común con el hombre moderno. A pesar de las plagas que, por culpa suya, por su inconmensurable soberbia, por su imprudencia y su pretensión, van destrozando la Naturaleza y la salud de los seres vivos, no quiere ceder a las órdenes divinas, no quiere retroceder. Dice que sí, que lo va a hacer, pero no lo hace. Intenta emular al Todopoderoso y para lograrlo encarga a sus magos (tal vez fueran los grandes científicos de la época) que fabriquen monstruos y obren "prodigios" espectaculares. Y estos magos le obedecen, aumentan el desequilibrio ambiental. Es fácil imaginar con qué jactancia celebran sus aciertos. Lo que no llegan a celebrar es un pequeño detalle... "pequeño", pero significativo: el daño que han hecho no saben deshacerlo. Moisés, obedeciendo al Dió Bendicho, sí sabe devolver su esplendor al mundo.
 
     Cuando se termina la parashah, Faraón sigue empecinado en su orgullo, pero los hebreos están presenciando el deterioro de las condiciones ambientales, la pérdida de prestigio de la autoridad opresora y su impotencia. Ya saben quién ganará.
 
     Igual nos pasa a nosotros, los seres ingenuos que no tratan de desafiar al Eterno. Le obedecemos y Le adoramos. Sabemos que Él nos va a dar la victoria muy pronto.
 
 

 Shabbat Shalom a todos
 
 Alegremos nuestros corazones porque Hashem nos bendice
 
 Mashiaj está llegando 
Malcah

parashah: VAERÁ - ¡Qué Verdad tan Verdadera!, por Malcah Canali 5768

VAERÁ - ¡Qué Verdad tan Verdadera!, por Malcah Canali 5768
de Josefina Navarro - Friday, 4 de January de 2008, 04:20
 
Shalom javerim¡
 
Aquí llego justo a tiempo con el Comentario de Malcah, superando como siempre las visicitudes que por el camino se presentan¡ Mis felicitaciones a Malcah y a Gavin (el compañero que nos ayuda con las transcripciones cada semana), que a pesar de los obstáculos, son obstinados para bien, y con el favor del Eterno, una semana más, y antes de shabbat, aquí está el comentario de Malcah.
 
Shabbat Shalom¡
 
Josefina

03 enero 2008

Barranquilla: PARASHAT VAERA: ELEVANDONOS EN EL CAMINO DE LA GUEULAH.‏

PARASHAT VAERA: ELEVANDONOS EN EL CAMINO DE LA GUEULAH.‏
de Edwin Asher Ben Eliyahu - Thursday, 3 de January de 2008, 06:19
 



בס"ד

COMUNIDAD HEBREA PARA EL RETORNO SEFARADI DE BARRANQUILLA

 

PARASHAT VAERA

 

Horario del Encendido de Velas para Shabat en Barranquilla, Colombia.

FechaHora    
Viernes, 4 de Enero, 2008Encendido de velas a las: 5:31 PM
Shabat, 5 de Enero, 2008Shabat concluye: 6:23 PM

Es considerada una gran mitzvá y una responsabilidad honrar al Shabat encendiendo velas 18 minutos antes de la puesta del sol del viernes.Este mandamiento único, confiado a la mujer judía, es rico en significados y contenidos.

Es muy importante saber la hora exacta del encendido de velas, ya que bajo ninguna circunstancia esta permitido encenderlas después de la puesta del sol.

 

Y me aparecí Libro Shemot / Éxodo (6:2 a 9:35)

 Haftará. Ezequiel 28:25 al 29:21

 


Este Shabat, en todas las sinagogas del mundo, bendecimos el nuevo mes hebreo de Shebat
¡JODESH TOB! ¡Un buen mes!
Rosh Jodesh Shebat: Martes 8 de enero de 2008



OT HASHAVUA N°2

 
 

Resumen de la Parashá

 

Di-s se revela a Moshe. Utilizando las "cuatro expresiones de redención", El promete sacar a los Hijos de Israel de Egipto, redimirlos de su servidumbre, para después adquirirlos como Su pueblo elegido en el Monte Sinaí; luego El los llevaría a la tierra que le prometió a los patriarcas como su eterno legado.
Moshe y Aarón hablan con el Faraón repetidas veces para demandarle, en nombre de Di-s, "Deja salir a Mi pueblo, para que me sirvan en el desierto". El Faraón se niega en todas las veces. El bastón de Aarón se vuelve una serpiente y se traga los bastones mágicos de los brujos egipcios. Di-s envía una serie de plagas sobre Egipto.
Las aguas del río Nilo se vuelven sangre; una plaga de ranas asota la tierra; piojos infestan todos los hombres y bestias; hordas de animales salvajes invaden las ciudades; la peste mata a los animales domésticos; dolorosas ampollas afligen a los egipcios. Para la séptima plaga, fuego y hielo se combinan para descender del cielo como una lluvia devastadora. Aún, "el corazón del Faraón se endureció y no dejaba a los Hijos de Israel ir, como Di-s había dicho a Moshe
 

Quebrar la Testarudez

Transformando obstinación en perseverancia

La primera plaga con la que Hashem golpeó a Egipto fue la plaga de la sangre. Cuando Hashem ordena a Moshé sobre la plaga, le dice a modo de introducción: "está pesado el corazón del Faraón, se negó a mandar al pueblo". Surge la pregunta, qué es lo que quiere decirle Di-s a Moshé con esto. ¿Acaso no le hizo saber ya de antes: y "Yo He de endurecer al corazón del Faraón... y no les escuchará a ustedes el Faraón"?
Moshé Rabeinu ya sabe que la negativa del Faraón a mandar a los Hijos de Israel proviene del hecho de que Hashem endureció su corazón. El propio endurecimiento del corazón vino como castigo a que el Faraón se rebeló contra el Altísimo, por lo cual se decretó que se oponga a cumplir la Voluntad de Di-s para que consecuentemente reciba su castigo. Pero siendo que Moshé ya sabía todo esto, ¿cómo es posible que Hashem motive la plaga de la sangre con que "está pesado el corazón del Faraón"?
PESADO DE POR SÍ
La llave para comprender el tema se encuentra en el comentario de Rashi. El mismo explica el término: "está pesado" como un sustantivo calificativo y no como verbo. Es decir, el corazón del Faraón "está pesado" por sí mismo y no (sólo) producto de una acción, porque Hashem lo endureció.
El corazón del Faraón "estaba pesado" de por sí, poseía una testarudez natural que generaba que se oponga a la voluntad de Hashem; (además de ello, Hashem lo hizo más pesado aún, para endurecerlo más allá de su naturaleza testaruda).
CEREBRO, CORAZÓN, HÍGADO
Esta característica de terquedad del corazón se llama en las enseñanzas Jasídicas "la klipá del Faraón", Las letras de la palabra hebrea Faró componen también la palabra 'haoref', es decir, (la terquedad) de la nuca. Esta característica implica una obstinación irracional que causa que el hombre se oponga incluso al mandato de su razón y sus sentimientos.
Esto está aludido también en la palabra hebrea utilizada aquí, para decir está pesado'- kaved- que también puede traducirse hígado. Es sabido, que las capacidades de la persona se clasifican, en términos generales, basándose en los tres órganos principales: el cerebro (la razón), el corazón (el sentimiento) y el hígado (la capacidad ejecutiva).
El orden correcto es que primero la persona piensa el tema y arriba a alguna conclusión lógica, a continuación desarrolla en su corazón los sentimientos correspondientes hacia el tema; y a partir de la razón y los sentimientos de la decisión, desciende a los canales de ejecución práctica. Pero cuando "kaved el corazón del Faraón", es decir el corazón se transforma en hígado y la obstinación ejecutiva ocupa el lugar de la razón y la emoción, tenemos ahí la testarudez en el mejor sentido de la palabra
MOSHÉ FRENTE AL FARAÓN
Esta obcecación de la 'klipá de Faró' puede aparecer en cada uno y perturbarlo en el servicio al Creador. Frente a ella debe hacerse uso de la 'obstinación' sagrada, la aceptación del Yugo Celestial. El judío debe instalar en su ser la aceptación del Yugo de Di-s que no depende de la lógica ni de las emociones, cualquiera sea su estado de ánimo o situación. Asume el yugo del Altísimo y cumple con Su Voluntad en toda condición y situación.
Esta fuerza la poseía Moshé. Más allá de su sabiduría y grandeza, Moshé estaba absolutamente anulado frente a Hashem. Cuando el tema afecta a la Voluntad de Di-s, puso a un costado su comprensión y emociones y se entregó de manera total a cumplir con lo que Di-s quiera. Es por ello que él, específicamente, podía doblegar a la testarudez del Faraón

 
Tomado de: es.chabad.org
 

Muy Interesante Video sobre la Parashat haShabua.

 

http://www.universidadvirtualdejudaismo.com/2vaera.html

 


vaera 1 

Shemot

  Vaerá «¿Justificarnos o des-cubrirnos?»

«En un mundo con energía atómica, clonación humana, ingeniería genética, el hombre se ve enfrentado a mayores desafíos espirituales. Hoy, más que nunca, nuestra educación debe formar individuos conocedores, también, de los principios espirituales, orienta

 

Habló Elokím a Moshé diciéndole: Yo soy IHV"H (). Yo me aparecí a Abrahám Itzják y Iaakóv como El Shakai, más por mi nombre IHV"H () no Me he dado a conocer.

 

Diferentes formas de una misma realidad

Toda la realidad que podemos percibir a través de nuestros sentidos e inteligencia no son sino las diferentes formas en que la Energía Infinita que nutre la vida se manifiesta. Sea a través de los fenómenos naturales que investiga la ciencia, los del pensamiento que se ocupa la sicología y la filosofía como en los espirituales que estudia la Torá y más profundamente la Kabalá, etc., todos ellos son diferentes formas en que el Kadósh Barúj Hú se revela ante los seres humanos. Lo que debemos establecer en forma precisa es el objetivo de toda la actividad humana: justificar el egoísmo o educar a los seres humanos a des-cubrirse como partes de una sola humanidad integrada por pueblos e individuos que se complementan y necesitan mutuamente para alcanzar la armonía universal. La auténtica concepción y forma de vida judía transmitida por la Torá, principalmente en su comprensión interior a través de la Kabalá, conduce al hombre a expresar en cada acto que realiza la unidad inmanente de toda la realidad. «Lo material» y «lo espiritual», la ciencia, y la Kabalá, etc., pueden ser «buenas» o «malas» conforme al uso que hagamos de ellas. La apreciación de la realidad depende de los objetivos y no de definiciones teóricas desligadas de la actitud humana. Toda sabiduría se evalúa de acuerdo a su objetivo; sosteniendo que lo auténticamente espiritual es el camino hacia el logro de la voluntad altruista, y lo material aquello que nos conduce al egoísmo. Ahora podemos comprender por qué muchas veces lo que parece en primera instancia «espiritual» no es más que codicia, dado que los objetivos son egoístas. Por el contrario, cuando se emplea concientemente el dinero, el tiempo, etc. en realizar actos de bien, mitzvót, «lo material» pasa a ser más espiritual que muchas «formas de espiritualidad», ya que el objetivo es el altruismo.

 

El desafío original

Cuando los hombres des-cubren determinadas combinaciones para implementar la energía, deben tomar conciencia no sólo del aspecto técnico, del dinero que se obtendrá con la «venta de la fórmula», sino que también es imprescindible prever su correcta utilización para el bien de la humanidad.

Este es el desafío al cual la Torá nos enfrenta desde el principio de la Creación: En el «Paraíso», en hebreo Gan Éden, el árbol de las vidas representa la fuente de la Sabiduría, y el árbol del conocimiento del bien y del mal la fuente de la experimentación. El primero nos señala la índole espiritual, lo interior, las causas y los objetivos, mientras que el segundo indica la manifestación exterior, las consecuencias en el plano material-sensorial. Cuando el hombre actúa de acuerdo al árbol de las vidas adquiere la Sabiduría para evitar el sufrimiento, ya que aprende a discernir entre el bien y el mal. Luego puede «probar» del árbol del conocimiento del bien y del mal, dándole la forma correcta a la manifestación de su voluntad: altruismo. El árbol del conocimiento del bien y del mal conforma el ámbito sobre el cual el hombre debe discernir aplicando el conocimiento adquirido de la Torá, que es el árbol de las vidas. Ante los controles de una poderosa fuente de energía se debe ser muy preciso. La misma energía puede crear o destruir, depende de la forma en que la utilicemos. En un mundo con energía atómica, clonación humana, ingeniería genética, etc. el hombre se ve enfrentado a mayores desafíos espirituales. Hoy, más que nunca, debemos brindar una educación integral que forme individuos conocedores, también, de los objetivos de la vida y la creación a fin de orientar el deseo humano en pos del altruismo. Los fenómenos naturales, los del pensamiento y los espirituales atraen en diferente forma e intensidad a los seres humanos. La distinción radica en el objetivo y por ende el lenguaje que de este se desprende al definir el área al cual cada disciplina se aboca.

 

Los significantes del lenguaje

El rey Salomón nos expresa en su libro Mishlei-Proverbios 18:21 que la vida y la muerte están en la lengua . Cada palabra que articulamos imprime una dirección tanto hacia nuestro interior como hacia nuestro entorno. El hombre se autoimpresiona e impresiona a través de sus palabras, ya que éstas exteriorizan y refuerzan su actitud interior. El Rav Ashlag al comienzo de su comentario al libro Etz Jaím nos expresa que cuando nos ocupamos de temas referentes a la realidad espiritual carecemos de las palabras necesarias para poder expresarnos, ya que todo nuestro vocabulario tiene su origen en la experiencia de los sentidos y la imaginación. ¿Cómo podemos utilizar nuestro lenguaje para temas que no son perceptibles sensorialmente? Si tomamos la más sutil de las palabras como ser «luces», también ésta tiene su origen en la asociación con la luz del sol que es perceptible sensorialmente, o con la luz que se siente de la tranquilidad o la satisfacción. ¿Cómo podemos emplear un vocabulario así para ocuparnos de temas espirituales en los cuales estas palabras no nos pueden ofrecer conceptos verdaderos?

Toda realidad guarda una armonía y una analogía, micro-macrocósmica, sistemas planetarios-átomos, etc. En el lenguaje de la Torá en general y en el de la Kabalá más precisamente se utiliza dicha analogía basándose en las experiencias que describimos con nuestro lenguaje pero conectándolo a su significado metafísico. Así como el átomo refleja el movimiento del cosmos, así los fenómenos sensoriales reflejan una realidad superior. Es así que los Sabios inician a sus alumnos, transmitiéndoles el significado espiritual-altruista que la realidad material-sensorial atesora. Los verdaderos Sabios poseen el talento para enseñar la Sabiduría sin distorsionar su pureza espiritual, pues al percibir la realidad superior evitan toda corporización-limitación egoísta dirigiendo a la mente a discernir en el ámbito espiritual-altruista. Una vez comprendido el funcionamiento del lenguaje en su índole espiritual las imágenes descriptas en los textos de la Torá y la Kabalá adquieren ante los ojos del estudioso su verdadera dimensión.

 

¿Temer o no temer a los avances tecnológicos?

Al final de la parashá Shemot el Kadósh Barúj Hú le dice a Moshé que le exija a Paró (Faraón egipcio) liberar al Pueblo de Israel de la esclavitud. Paró no sólo se niega sino que ordena aun más restricciones y sufrimientos sobre Israel. Moshé, desconcertado, le pregunta al Kadósh Barúj Hú: ¿Por qué has acarreado el mal a este pueblo y para qué me has enviado? ¿Cómo puede ser que si el Kadósh Barúj Hú me envió, no sólo que no logré Su cometido sino que ello generó una situación peor a la anterior? EL, que todo lo sabe ¡¿Para qué me ha enviado!? EL, que todo lo sabe ¡¿Para qué nos ayuda a descubrir energía atómica, ingeniería genética!?, etc. A continuación, al comienzo de la parashá Vaerá el Kadósh Barúj Hú le contesta a Moshé Yo soy IHV"H (). Yo me aparecí a Abrahám Itzják y Iaakóv como El Shakai, más por mi nombre IHV"H () no Me he dado a conocer.

Nuestros Sabios explican que Moshé pregunta utilizando el nombre ELOKIM () y el Kadósh Barúj Hú le responde con su nombre IHV"H (). El nombre ELOKIM () indica la conciencia cuando percibe desde los límites-Din. IHV"H () en cambio señala la conciencia en expansión-Rajamim. La situación que Moshé debió atravesar fue para su aprendizaje, para que expanda su conciencia y perciba plenamente que más allá de la voluntad humana hay principios espirituales y una Voluntad que ejecuta un Plan Superior. Moshé, a través de sus experiencias es preparado para ser el mayor de los Profetas, destinado a liberar a Israel de Egipto y revelar la Torá para que todo finalmente alcance la armonía universal. La historia prepara a la humanidad para que des-cubra, finalmente, la armonía que atesora cada una de las situaciones que la vida nos enfrenta. Por ello no debemos temer el avance tecnológico, ya que nada ni nadie puede detenerlo. Nuestro desafío es encauzarlo hacia el bien común, siendo que nos brinda la oportunidad para que revelemos un nuevo potencial espiritual. Pero para ello es fundamental prepararnos a través de una educación que integre lo material y lo espiritual como dos aspectos de una misma y única realidad, de la cual todo proviene: el Kadósh Barúj Hú.  

 

Tomado de: http://www.halel.org/contenido.asp?idcontenido=308


A partir de este envio semanalmente, estudiaremos, Be Ezrat HASHEM, las Halajot Sobre las Bases del Estudio de la Torah, compiladas por RAMBAM

Rambam. Leyes de las Bases de la Torá. Capítulo 1,1

(1) El hombre primero debe estudiar Torá y después casarse. Si se casa primero no tendrá la mente libre para el estudio. Pero si su necesidad física inquieta su paz espiritual, debe casarse y después estudiar Torá.

(2) ¿A partir de qué edad está obligado el padre a enseñar Torá a su hijo? Desde que comienza a hablar le enseñará: "La Torá que nos encomendó Moisés ..." (Deuteronomio 33:4), y: "Escucha, Oh Israel ..." (ibíd. 6:4). Luego, de vez en cuando le enseñará versículos bíblicos hasta la edad de seis o siete años, dependiendo de su capacidad. Cuando alcance dicha edad lo llevará donde un maestro de niños.

(3) Si es costumbre del lugar que los maestros reciban dinero para enseñar, debe pagarle. Está obligado a pagar por su enseñanza hasta que el niño pueda leer toda la Torá Escrita. En los lugares donde se ha impuesto la práctica de cobrar por impartir enseñanza de Torá, está permitido hacerlo. Pero está prohibido cobrar por enseñar la Torá Oral, como está escrito: "He aquí, que os enseñé estatutos y preceptos sin cobrar, yo también os enseñaré. Igualmente, cuando enseñéis a través de las generaciones, lo haréis sin cobrar, como aprendiste de mi". El que no encuentra a nadie que le enseñe gratis, debe pagar para estudiar, por cuanto está escrito: "Compra la verdad" (Proverbios 23:23). ¿Podría pensarse que se puede cobrar por enseñar? El versículo dice: "Y no la vendas" (ibíd.). Así aprendemos que está prohibido cobrar por enseñar aunque su maestro le haya cobrado.

(4) Todo judío está obligado a estudiar Torá, bien sea pobre o rico, sano o enfermo, joven o un viejo con poca fuerza. Hasta el mendigo que vive de la caridad pública y tenga esposa e hijos, está obligado a fijar un tiempo para el estudio en el día y por la noche, como dice: "Meditarás en ella de día y de noche" (Josué 1:8).

 Tomado de: http://www.mesilot.org/esp/rambam/halajarambam1.htm

 Cuando la persona cumple una mitzvá con alegría,

es señal de que su corazón
está plenamente con D-os.
 
La alegría abre el corazón.
 
Un aumento en la alegría fortalece el intelecto.
Comer y beber son medios excelentes de instilar
alegría en el corazón y
de eliminar la depresión y la ansiedad.
 
 

(SEFER HAMIDOT – Página 63).-

 

Rebe Najman de Breslov
 
Agradecemos a los Javerim de :

 

SHABAT SHALOM UMEBORAJ



01 enero 2008

parashah: SHEMOT - Los Olvidados, por Malcah Canali 5768

SHEMOT - Los Olvidados, por Malcah Canali 5768
de Josefina Navarro - Tuesday, 1 de January de 2008, 03:52
 

B''H

De Malcah para la Quebutzah

 

 

Comentario a la Parashah de Shemot

Sábado 29 de diciembre de 2007

20 de Tevet de 5768

 

 

 

 

 

SHEMOT

 

LOS OLVIDADOS

 

 

Al leer la parashah de "Shemot" (literalmente "los Nombres" y en las traducciones "Éxodo"), como al leer cualquier relato, por cierto, nos identificamos, sin pensarlo un segundo, con los protagonistas estelares, los que ocupan el lugar preferente en los acontecimientos narrados; en suma, con los héroes. Es mucho más gratificante que identificarse con los vulgares componentes de una masa informe de comparsas cuya misión consiste en representar a un conjunto sumido en el anonimato individual, sólo capaz de llorar o regocijarse al ritmo de las peripecias que afectan a los protagonistas de primerísima fila, dotados ellos de personalidad y características propias.

 

Así pues, en el curso de los capítulos de Shemot vamos dando toda nuestra atención a Moshé, con una admiración sin límites, lo cual es muy legítimo y recomendable, nadie lo puede dudar, tanto más cuanto que Hashem se le aparece y mantiene diálogo con él para encomendarle la misión de sacar de Mitzraim al pueblo esclavizado (a quien nosotros olvidamos).

 

Con esta conversación de trascendencia umbilical para la humanidad (la parashah se inicia y se acaba por la letra Vav, cordón umbilical que une al ser humano con la Divinidad), en esta conversación, pues, el Eterno Se muestra muy amistoso con Moshé, entiende su desconcierto y su angustia, de forma que, a pesar de una irritación pasajera, acaba cediendo a todos sus requerimientos en cuanto a pruebas visibles que le acrediten como persona respetable ante el pueblo. Moshe pide una señal… y luego otra, y Hashem le concede varias.

 

En hebreo, "señal" se dice "ot", vocablo que, al ortografiarse Alef, Vav, Tav, encierra la vav entre la primera y la última consonante del alfabeto sagrado,

transformando así la designación del objeto en señal del Lenguaje Divino, en letra. La lengua santa no distingue entre "letra" y señal".

 

A Caín, el Eterno le había puesto una señal, un "ot" para que no le matara

cualquiera que se encontrara con él. La expresión "kol motzi" empleada por Caín (=cualquiera que me encuentra) es totalmente indefinida. Nadie puede llegar a saber quienes son los justicieros que amagan en la sombra al asesino desesperado y arrepentido por no haber sabido superar la prueba de la injusticia aparente. Caín no fue capaz de posponer el gozo de la recompensa.

 

Moshé también es un asesino. A la hora de la prueba, sigue su primer impulso y mata al Egipcio que encuentra maltratando a un hebreo, a un hermano suyo. Caín había asesinado a un hermano, pero Moshé mata para proteger a un hermano. Ya la masa fantasmal que asustaba a Caín se ha ido conformando en pueblo cuyos jefes de tribus sí, tienen identidad. Sus nombres vienen enunciados al principio de la parashah.

 

Desde la época de Caín, la humanidad ha evolucionado, ha pasado de ser una nube vagabunda a ser un agregado de pueblos. A Caín, el Eterno le protegió, pero no le encomienda ninguna misión. A Moshé también le va a señalar como a alguien aparte, que no podría tener sino una relación muy tangencial con los seres por quienes lo va a sacrificar absolutamente todo, porque a él, Hashem le encomienda una misión, la de liberar de las tinieblas egipcias al andrajoso tropel que en el genérico " 'ivrim" sólo ve la fuente de una inconmensurable desgracia.

 

Moshé había asumido su identidad cuando, al matar al egipcio se había colocado en la situación de un forajido, situación en cierto sentido, aún peor que la de los esclavos. Se redimiría liberando al pueblo, enseñándole a aceptar y valorar positivamente el hecho de constituir la congregación de los 'ivrim, de los que "cruzan un río", que van más allá de lo conocido.

 

Llegar a este punto, y para ser honrados en nuestra lectura de la Torah, hemos de plantearnos una pregunta y es ésta: ¿Quién le importa realmente al Eterno, Moshé o el pueblo? La respuesta es inmediata: el pueblo, la masa confusa y desorientada que se define por los verbos que se utilizan para describirla: los que trabajan, que sufren, que sirven, que lloran, y poco a poco, se agotan. El verbo es la palabra clave de toda la Creación. En Bereshit, todo empieza por los verbos: "Dijo el eterno: que haya luz… y llamó al firmamento cielos…", el nombre viene a completar el proceso. Cuando aparece el objeto creado ya está en buena medida, aislada del resto del universo, por lo menos aislado de la cohesión de sus características. El nombre puede recibir afijos que le señalarán como masculino o femenino, singular o plural, posesor o poseído, pero su núcleo permanece compacto, el nombre es inflexible, mientras que el verbo, sobre todo el verbo hebreo, se puede flexionar hasta en su mismísimo corazón para recorrer los senderos de la acción y de la pasión. El verbo es expresión de lo ilimitado y el nombre lo es de lo limitado. Sólo el Eterno puede enunciar Su Santo Nombre en forma verbal, que es precisamente lo que hace cuando Moshé le interroga sobre la palabra con la que presentar-Le al pueblo. Le contesta con un verbo, y un verbo empleado en futuro: "Seré Quién Seré" porque sabe que la masa informe y doliente entiende el imperfecto de lo no cumplido, es evolutiva y Moshé, que es todo nombre (Moshé contiene la Mem y la Shin que, invertidas, forman "shem" que significa nombre) probablemente saque de la dinámica verbal que repetirá a los infelices esclavos, tanta fuerza como ellos para emprender el camino de la liberación.

 

El Eterno ama a este pueblo que, a punto de perder por completo la identidad en los abismos del sufrimiento y de la humillación, antes de sumirse definitivamente en la desesperación, Le ha llamado. Este gritó, El lo ha oído, así lo manifiesta en el versículo 9 del capítulo 3 de nuestra parashah. Moshé, en cambio, no Le ha llamado… Moshé es todo un aristócrata, ha sido educado en un palacio, no acostumbra a pedir socorro. Es el Eterno quien le llama a él y Quien le va a transformar en un buen servidor que ya Le irá llamando cada vez que se tercie.

 

Vemos pues que, si bien Hashem ve en Moshé a Su Delegado, al guía, al jefe capaz de liberar a Israel de sus cadenas, toda Su compasión va al pueblo… a la masa informe cuyos componentes Él conoce, a cada uno por su nombre, porque no saben asumir su identidad cultural, se han multiplicado mucho y su existencia transcurre en una especie de nube aniquiladora de conciencia religiosa, pero, individualmente tienen nombre, para uso familiar, privado, intraétnico, lo tienen. Son seres humanos, muy, muy imperfectos… ya lo hemos comprobado, el aspecto verbal elocuente para ellos es el futuro, o sea, el imperfecto por excelencia… son mal educados, groseros, pendencieros, se insultan los unos a los otros, provocando la indignación del elegante Moshé, ente ellos hay lisiados y mendigos purulentos, ancianos desaliñados y mocosos barrigudos, hombres sudorosos, mujeres de pechos flácidos y jovencitas descaradas, pero son seres humanos y el Eterno los conoce… apenas sí les queda memoria para saber que Él existe, que no es imposible que oiga su clamor cuando gritan, cuando aúllan su angustia en los anocheceres del interminable padecimiento. Son seres humanos. Son nuestros antepasados.

Son nuestros antepasados. Se dice pronto, pero hay que pensarlo despacio. El propio Moshé fue concebido y nació en medio de ellos. Dice el Midrash que, una noche, Amram huyó de su casa para evitar tener relaciones sexuales con Yojéved su esposa (¡véis como tenían nombres!) por miedo a que ella se quedara preñada de un varoncito condenado a muerte por el decreto faraónico. De nada le valió la huída al bueno de Amram, porque, y esto lo ignoraba él, Yojéved ya estaba encinta. Cuando todo parecía perdido, una mujer hebrea llevaba en su seno la salvación de Israel, ¡Baruj ha Shem, Baruj Hashem!

 

Aquellos harapientos esclavos que llegaron a tener miedo de los noches más cálidas y de las caricias del ser amado, pero fueron encontrados dignos por el

Todopoderoso de engendrar al gigante de Sinaí, son nuestros antepasados. Se alegraron de que su hijo sobreviviera milagrosamente y fuera educado lejos de ellos por la hija del Faraón que le enseño, además de los buenos modales, el arte de gobernar a los pueblos. Como todos los padres, entre gozar de la presencia del hijo a su lado y el porvenir brillante que le esperaba fuera de casa, eligieron lo segundo.

 

Ellos, los andrajosos, los perseguidos, los agotados de quien Moshé desconfiaba bastante, cosa que manifiesta bien a las claras cuando dice al Eterno:<<no me creerán, no escucharán mi voz, dirán que "¡Cómo que se te va a aparecer a ti el Eterno!">> éstos son nuestros antepasados. Debemos mentalizarnos de que es así porque, cuando leemos la salida de Mitzraim y la historia de la marcha por el desierto, viendo sus defectos, sus infidelidades, su inmadurez, pero sin identificarnos con ellos. Sin embargo, todo lo que somos en tanto que pueblo, se lo debemos a ellos, con sus debilidades y con su arrojo. Cuando los juzgamos, estamos faltando al santo mandamiento de honrar al padre y a la madre.

Aquéllos que salieron de Egipto cometiendo un robo, somos nosotros. Eterno, en aquel momento no dijo: "Éstos se echarán atrás si no tienen un motivo muy serio para alejarse cuanto antes". No los juzgó, simplemente les mandó despojar a los Egipcios de objetos valiosos.

Es bueno, justo y sensato que imitemos al Eterno, que, en vez de juzgarles, les demos  amor y agradecimiento porque le echaron mucho valor a la cosa. Son nuestros padres y es recomendable que bendigamos a Hashem por haberlos amado.

 

         ¡Baruj Hashem que nos hizo herederos de aquellos infelices que cruzaron el mar para abrirnos el camino de la libertad y nos legaron el sentido de la dignidad!