05 marzo 2006

Kolót: LA BATALLA DE LAS CARICATURAS: UNA NUEVA OFENSIVA DE LA JIHAD GLOBAL - por Lic. Patricio A. Brodsky

LA BATALLA DE LAS CARICATURAS: UNA NUEVA OFENSIVA DE LA JIHAD GLOBAL - por Lic. Patricio A. Brodsky
de EduPlanet Rectorate (daniEl I. Ginerman) - Saturday, 4 de March de 2006, 23:39

LA BATALLA DE LAS CARICATURAS: UNA NUEVA OFENSIVA DE LA JIHAD GLOBAL

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Lic. Patricio A. Brodsky

Febrero de 2006

(Visite mi sitio http://brodsky.tk)

“La sociedad humana se basa en reciprocidad,

anuladlay la justicia deriva en mentira...

Ese hombre que anda paseándose en la calle

tienederecho a vivir sólo en la medida

quereconoce mi derecho a la existencia;

perosi su intención es asesinarme,

automáticamentepierde ese derecho.

Esa misma regla se aplica

ala relación entre los pueblos...”

VladimirZeevJabotinsky

Para cualquier lector atento, agudo y perspicaz (y literal) se torna evidente que nos hallamos en una encrucijada histórica; dicho trance marca los prolegómenos de una inevitable confrontación global entre dos fuerzas sociales muy dispares: de un lado se halla un occidente donde (al menos hasta ahora) prima la idea de la “diversidad cultural” expresada en la idea (postmoderna y globalizante) de la “Aldea Global” y por otro lado el mundo islámico (o al menos la parte hegemónica de éste) cuya convicción es que ha llegado la hora de reclamar su hegemonía mundial (una globalización neo-obscurantista) y la construcción de un Califato universal (un retorno al preabsolutismo); acabando de facto con la “decadencia” del racionalismo occidental y las democracias ateas.

En nuestros días somos testigos de un momento histórico. Podemos ver los reacomodamientosde fuerzas y la creciente e inevitable confrontación entre dos proyectos globales: de un lado occidente, un occidente anómico en el cual sus principales valores parecen debilitarlo y transformarlo en una sociedad débil y dubitativa, sumergida en una profunda crisis de valores, en especial a partir de los conceptos postmodernos del “relativismo cultural” y la crítica a la propia historia entendida como las “grandes narraciones” impuestas por el ‘pensamiento hegemónico’[1]; frente a ésta, del otro lado, se yergue una fuerza fanática, indubitable, cuyo eje ideológico central está dado por la certeza de la fe y cuyo programa es el dominio universal de la Sharía, la dominación islámica a escala global.

Nos hallamos en una disyuntiva histórica, porque si occidente no quiere perder su esencia debe respetar los derechos de TODAS las minorías, incluyendo a los musulmanes integristas; por otro lado, si el Islam quiere preservar su esencia (el dominio indudable y exclusivo de la Sharia como ley fundante de la sociedad), deberá conservar el sistema de dominación coercitiva y discriminatorio hacia cristianos y judíos llamado dhimmitud. ¿Cómo enfrentar el problema de la falta de reciprocidad en el trato sin perder el respeto por la democracia y los derechos humanos que hoy caracterizan a occidente?.

El fracaso de la democracia y el respeto por los derechos humanos en el mundo islámico tiene una explicación estructural. Existe un concepto central para el desarrollo de la modernidad y para la construcción, tanto de la democracia moderna como del imperio de la ley y los derechos humanos; este concepto es la noción de individuo, sobre el cual se asentará luego el concepto de ciudadano; plantear estos conceptos como universalmente válidos es una utopía. En el Islam no existen; lo que existe es la noción de Umma, la comunidad, y los sujetos son tales, en tanto y en cuanto pertenezcan a ella. No existe separación entre religión y estado (de hecho son teocracias de corte fascista), ni tampoco entre sociedad civil y sociedad política; sólo existe la coerción violenta ejercida por la religión sobre la sociedad toda.

Los niños pequeños tienen escasa tolerancia a la frustración, entonces cuando ocurre algo que les desagrada suelen hacer un berrinche o rabieta; los islamistas reaccionan igual, pero, a diferencia de los niños, sus arrebatos provocan daños materiales y muertos.

El asesinato del cineasta holandés TheoVan Gogh debiera haber sido, por sí solo, una señal de alarma acerca del “verdadero” Islam, del Islam real (y no de esa proyección que el “progresismo” idealiza). Van Gogh ha realizado una película en la cual se muestran las terribles condiciones que debe sufrir la mujer bajo el imperio de la Sharia, retrató una cruel y lamentable realidad; murió por mostrar un rostro que, a pesar de que les es propio, no les gusta mostrar. Ahora, luego de quemar toda Francia en su exigencia de que “se los deje solos”, las hordas coránicas enardecidas nuevamente se inflaman de furia quemando todo lo occidental a su paso, mientras reclaman sacrificios humanos, derramamiento ritual de sangre de occidentales para aplacar a su Alá-Moloch pues caricaturistas occidentales se atrevieron a retratar a Mahoma como un terrorista[2]; lo surrealista del caso es que en venganza por tamaña “afrenta” amenazaron con atentados en occidente.

En estos días asistimos a una nueva muestra de la irascibilidad islámica; mientras las turbas de enloquecidos islamistas se dedica a incendiar iglesias y sinagogas y a asesinar cristianos que se niegan a ser convertidos al Islam por la fuerza (como ocurrió últimamente en Indonesia, Pakistán y en la propia Alemania) o “en venganza” por la “afrenta” emprendida contra el profeta por parte de “cruzados y sionistas” (como ocurrió en Nigeria); mientras en la prensa árabe continúan la publicación de las ya habituales, desde hace décadas, caricaturas anticristianas y antisemitas sin que ninguna embajada ni ninguna bandera de una nación islámica sea quemada ni mucho menos que un musulmán sea ni siquiera amenazado de muerte o asesinado por tamaña “afrenta”.

Hace cinco meses atrás el periódico danésJyllands-Posten publicaba una serie de viñetas sobre Mahoma y lo hacía, justamente, para ilustrar un artículo acerca de la intolerancia en el Islam ya que un editor estaba buscando dibujos del profeta para ilustrar un libro infantil y no conseguía nadie que quisiera realizar esas ilustraciones.

Las desproporcionadas (y calculadamente tardías) reacciones ante las manifestaciones artísticas[3] (qué son las caricaturas acaso sino eso) estallan en un contexto que nos hace pensar en un “uso político”, una evidente manipulación de los humores de las crédulas, ignorantes e irascibles masas islámicas.

En dicho contexto debemos situar, en principio, la creciente preocupación por la radicalización del Islam. El triunfo de Ahmadinejad en Irán el pasado mes de julio, y de Hamas en la ANP en enero. Los anuncios del régimen iraní de continuar con su plan nuclear (y al mismo tiempo su expresión de que Israel debe ser borrado del mapa) son parte de este contexto. En este contexto debemos recordar que Dinamarca está por asumir un puesto clave en la ONU, todo apunta que esto es parte de una ofensiva de propaganda destinada a tomar la iniciativa ante un sorprendido occidente, parte del cual sólo atina a prosternarse en señal de pedido de disculpas y con esta acción desguarnece el cuello ante quien pretende degollarlo.

El episodio de las caricaturas danesas de Mahoma nos muestra como en el mundo islámico no se conocen conceptos como “libertad de expresión” o “individuo”, ya que, por un lado se le exigió a los gobiernos europeos que sancionen a las publicaciones que reprodujeron las viñetas, mientras que por otro lado, la turba enfurecida (azuzada por Muftis, Mulas, Imanes, Ayatolas seis meses después de la publicación de las viñetas ‘ofensivas’) exige la Jihad contra todo occidente por tamaña “afrenta”, pero de pedir disculpas y hacer autocrítica por las cotidianas viñetas antisemitas y antioccidentales que publican diariamente los medios de prensa (controlados por sus gobiernos) ni que hablar. Este cinismo tiene que ver con el alto grado de conciencia que tienen los islamistas de la confrontación global en la que se hallan abocados y su cohesión ideológica. Los islamistas no titubean como occidente y ellos lo saben, por ello incendian embajadas y exigen redimir con sangre la terrible ‘ofensa’ sufrida por el Islam.

“Incitación significa instar directamente a la gente a matarse, no reírse de una figura religiosa... Las detestables imágenes antijudíasson particularmente comunes en los países árabes, cuyos líderes y agitadores sociales carecen de cualquier posición moral para quejarse de nada que se diga o se publique en Occidente.”[4]

Como los “perros infieles” occidentales “nos” atrevimos a retratar al profeta como un terrorista, entonces ellos “tienen derecho” a condenar a muerte a todos los occidentales y a seguir con su Jihad mediante los bombardeos que occidente, sin necesidad de excusas previas (a excepción, como siempre, de la existencia de Israel), viene sufriendo desde fines de la década de 1960.

Es por lo menos irónico que la respuesta a la “ofensa” occidental de retratar al profeta (como símbolo del Islam) como un terrorista se le responda con amenazas (terroristas) de atentados contra quienes osaron tildarlos de terroristas (un razonamiento similar al “te muelo a palos por llamarme violento” o “te mato por llamarme homicida”).

Existe en occidente una larga tradición de sátira política cuya expresión más cabal son las caricaturas (o viñetas) cuya intención es exagerar algún rasgo existente. Esta tradición de humor gráfico se ha hecho presente en el mundo árabe por lo menos desde la guerra de los seis días; dado el alto índice de analfabetismo presente en el mundo árabe (alrededor del 80%) la viñeta política tiene la singularidad de ser un lenguaje primario, casi universal, y por lo tanto al alcance de todos. La mayoría de las viñetas en el mundo árabe tienen un fuerte contenido anticristiano, y, fundamentalmente antisemita, antinortamericanoy antiisraelí. Por lo tanto, como decía un analista político, tomaríamos más en serio el enojo islámico si no existiera esta incoherente y contradictoria doble moral.

Existe, entre el “progresismo” occidental, el mito del Islam tolerante, mito que no resiste el más mínimo contraste con los acontecimientos históricos (¿Dónde están las voces islámicas repudiando las interpretaciones del Corán que justifican los asesinatos de civiles, entre ellos de niños?). Basta leer en forma literal El Corán para encontrar muestras de una profunda intolerancia y de justificación del trato discriminatorio hacia las minorías, en especial contra los judíos y las mujeres. Asimismo basta ver las sociedades construidas bajo el imperio de la Sharíay todas ellas son un modelo de intolerancia hacia las minorías. Sociedades cuyo eje es la coerción violenta.

Pero los “progresistas” siempre encuentran excusas para justificar su extrema violencia: la criminalidad palestina se debe a la “ocupación” israelí, la violencia en los suburbios franceses es “causada” por el “racismo y la marginación” franceses, el exterminio mutuo de Sunnitas y Chiítas en Irak “se debe” a la invasión norteamericana, la violencia antioccidental se produjo a causa de las caricaturas danesas sobre Mahoma, los atentados del 11 de septiembre se produjeron “como respuesta” a la “humillación” del Islam a manos del imperilismonorteamericano, los atentados de Londres y Madrid se deben a la presencia de los imperialismos inglés y español acompañando al yanqui en su aventura de Irak, etc., etc., etc.; para la mirada culpógena de estos “izquierdistas” postmodernos[5], la culpa siempre la tiene otro factor (occidente) y nunca el Islam, el cual siempre será la víctima (es por ello que en el conflicto árabe-israelí son incapaces de ver que, si bien los árabes venían asesinando judíos desde finales del siglo XIX, el real origen del problema actual (la inexistencia de un Estado Palestino y la supuesta “ocupación” israelí) se debe a dos factores (el rechazo árabe a la resolución de la ONU del 29 de noviembre de 1947 ordenando la partición del Mandato Británico de Palestina en dos estados, uno árabe y otro judío, y el otro factor es el rechazo de la Liga Árabe a la paz con Israel en 1967[6]) y que la responsabilidad en ambos es exclusivamente árabe.

Más aún, apoyan acríticamentelas (a veces) justas exigencias de los islamistas en occidente, mientras que ignoran por completo el trato discriminatorio que sufren las minorías no islámicas en el Islam. Nada dicen, por ejemplo acerca de la injusta discriminación involucrada en el régimen de la dhimmitud, o acerca de las múltiples violaciones a los derechos humanos de las minorías en el Islam (mujeres, homosexuales, cristianos, judíos, inclusive la violencia ejercida contra otras minorías también islámicas como los drusos).

Tres meses después de las violentas demostraciones de octubre-noviembre las masas islámicas, esta vez a escala casi global, estallaron en motines piromaniacos en protesta por viñetas que retratan a su profeta (simbolizando a su religión toda) como terrorista. Estas masas parecen darlela razón a los caricaturistas. Acerca del componente de intolerancia y violencia. La furia parece tener un alto grado de coordinación y centralización, toda vez que las explosiones “espontáneas” de furia sucedieron casi cinco meses después de la publicación original de las viñetas, y acontecieron con posterioridad a una sesión plenaria de la Conferencia Islámica; asimismo se producen en un contexto en el cual Irán se ve cercado debido a la iniciativa de Mahmoud Ahmadinejad, su Presidente, de reiniciar su programa nuclear y sus amenazas explícitas contra Israel, si a esto le sumamos el triunfo de Hamas en las elecciones de la ANP y la reafirmación de su programa de no reconocimiento de Israel, podremos entender, entonces, el por qué de la “batalla de las caricaturas”; por otro lado, el tema del programa nuclear de Irán pronto será tratado por el Consejo de Seguridad de la ONU, mientras que Dinamarca será el país que inminentemente asumirá la presidencia de dicho Consejo... Uno más uno es dos...

Existen, en occidente, algunos “progresistas” preocupados en establecer una “alianza de civilizaciones”[7]. Pero lo que parecen ignorar es que la convivencia y la tolerancia se asientan en la reciprocidad y el respeto mutuo, cosa que el Islam no parecería evidenciar (sobre todo cuando se analiza el trato dispensado a los no islamistas en los dominios del Islam y cuando apreciamos la belicosidad del Islam contra sus vecinos, cosa que se vuelve tangible al observar las fronteras del mundo islámico, allí, en los últimos diez años pueden verse 19 focos de conflicto armado formando un anillo alrededor de sus fronteras.

Mientras algunos líderes occidentales (generalmente impulsados por el miedo y no por el respeto al otro) se apresuran a pedir disculpas por las “ofensas” proferidas contra el Islam por terceros en terceros países en el mundo islámico, por el contrario, continúan las cotidianas ofensas contra judíos y cristianos, y en muchos lugares (Sudán, Nigeria, Indonesia, etc.) se continúa asesinando impunemente a personas por el sólo hecho de tener otra religión o de haber nacido mujer... Y cuando algún líder de occidente sale del letargo y se atreve a criticar las barbaridades dichas por uno de los incalificables energúmenos la repuesta es el endurecimiento de las posturas (recordemos el episodio del “Ayatola Nazi” Mahmoud Ahmadinejad cuyas “poco felices” declaraciones acerca que Israel es una “mancha que debe ser borrada”, éstas generaron algunas tibias protestas en occidente, la respuesta a esas protestas fue una mayor provocación que consistió en la negación de la Shoá y la exigencia a occidente de darle tierras a los judíos para sacar a Israel de “tierras árabes”).

Algunos analistas exigen del Islam un trato recíproco pero la postura del Islam es clara; los islamistas reclaman a occidente derechos que no están dispuestos a otorgarle a las minorías en el mundo islámico; para ellos no se trata de reciprocidad sino de “superioridad” del Islam sobre las demás sociedades, se trata de pelear por ensanchar las condiciones de difusión del Islam, como claramente lo estableció uno de los líderes de Al-Qaeda: “Usaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia”.

El problema de la falta de reciprocidad entre el trato que los islamistas exigen de occidente y el que dispensan a las minorías no musulmanas en el mundo islámico se explica por la correlación de fuerzas; allí donde es minoría lucha por su legitimación, allí donde es mayoría lucha por conservar la hegemonía y el monopolio. El Islam no pretende la igualdad entre los hombres, sino que busca imponerse a los demás, busca establecer su superioridad hegemónica si es necesario por la fuerza; y esto lo hace porque se visualiza como superior a las demás religiones. Su meta es la “redención” de la humanidad toda y, por lo tanto, mientras haya “infieles”, mientras hayas quienes no se sometan al Islam (Islam significa sumisión), entonces la continuidad de la Jihad es una obligación de los creyentes, es un deber sagrado. En el fondo esta religión posee una concepción mesiánico-redentista, según la cual su misión es conquistar a la humanidad entera, transformar a la tierra entera en Dar Al-Islam (la Casa del Islam).

La religión es un mecanismo de dominación ideológica que remite a la esfera de la vida privada pero cuando se erige en ley dominante de un estado se torna mecanismo de dominación política y pasa a dominar la vida pública. Y su dominación es terrible y sanguinaria, inflexible; esto es lo que ocurrió en la obscurantista Europa medieval y es lo que está pasando hoy en día en el Islam, región en la cual la ley máxima es la Sharia, la cual establecerá una forma de dominación tradicionalista (dominación tradicional –MaxWeber-) cuya principal característica es la rigidez, su inflexibilidad, ya que si la ley tiene un fundamento religioso, se cree o no en ella pero no se puede discutir ni mucho menos reformar. Y es por ello que el Islam es tan refractario a la modernización y la reforma. Y debido a ello es que muchas veces los analistas occidentales carecen de respuesta ante los hechos que se rebelan ante sus propios ojos.

© Lic. Patricio A. Brodsky

Febrero de 2006

(Visite mi sitio http://brodsky.tk)


[1] El músico argentino Litto Nebbia tiene una canción en una de cuyas estrofas se resume esta idea del postmodernismo: “Si la historia la escriben los que ganan eso quiere decir que hay otra historia, la verdadera historia, quien quiera oír que oiga...”; en esta idea Nebbia intenta reemplazar una hegemonía por otra “verdadera historia”, no existen distintas historias sino distintas interpretaciones de los mismos acontecimientos, lo que es cierto es que la historia “oficial” es la historia de la fuerza social hegemónica en una sociedad.

[2] Debemos recordar aquí que en el mundo islámico cotidianamente se publican decenas de caricaturas ofensivas a los judíos y cristianos, al respecto se puede consultar el sitio de la Liga Anti-Difamación, en la cual se pueden apreciar decenas de viñetas de profundo contenido antisemita publicadas desde hace años en todo el mundo árabe.

[3] El arte es sublimación de la pulsión erótica, la creación es vida; la violencia es la plasmación del tánatos, de la pulsión tanática, la destrucción es muerte; y de muerte el Islam sabe de sobra...

[4] Schwartz, Stephen: La Representación de Mahoma No Está Prohibida Por El Islam, en http://www.gees.org/articulo/2159/

[5] Utilizo el concepto de “izquierda” postmoderna por su adhesión al postmoderno concepto de relativismo cultural, el cual consiste, básicamente en justificar todas las violaciones a los derechos humanos que se producen en el mundo amparándose en el “respeto a la diversidad cultural”.

[6] Rechazo cuya expresión política será la conferencia de Jartun, Sudán llevada a cabo el 28 de agosto de 1967 en la que los líderes de los estados árabes lanzan su famosa proclama de la triple negativa:

NO AL RECONOCIMIENTO DE ISRAEL; NO A LA NEGOCIACIÓN CON ISRAEL; NO A LA PAZ CON ISRAEL

[7] Noción desarrollada en franca oposición al concepto “choque de civilizaciones” enunciado por Samuel Huntingtonen 1993.


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