16 febrero 2006

parashah: Parashát Itró, por Rav Daniel Oppenheimer - La Revelación Constante

Parashát Itró, por Rav Daniel Oppenheimer - La Revelación Constante
de EduPlanet Rectorate (daniEl I. Ginerman) - Wednesday, 15 de February de 2006, 23:13
 
Parashát Itró
LA REVELACIÓN CONSTANTE

por Rav Daniel Oppenheimer

La sala de estudio estaba casi vacía. En el estrecho lugar, en el cual habitualmente se abarrotaban habitualmente decenas de alumnos para escuchar a R. Shlomó Heimann sz”l en la Ieshivat Torá v’Da’at de Nueva York, aquel día acudieron apenas cuatro de ellos. ¿Por qué? ¿Acaso había huelga de docentes? No. Lo que sucedió fue que la nevada había sido tan intensa durante la noche anterior, que Nueva York quedó paralizada. El venerado Rav comenzó a dar su Shiur diario con el acostumbrado apasionamiento que lo caracterizaba y con el cual, obviamente, quería imbuir a sus jóvenes alumnos americanos, quienes no habían conocido el brillos del entusiasmo de las Ieshivot destruidas de Europa. A los pocos minutos de haber comenzado el Shiur, la voz del Rav hacía temblar hasta la última silla vacía del salón. Los cuatro alumnos escuchaban atentos el Shiur, pero cuando en cierto momento, el Rav interrumpió lo que decía para tomar aire, uno de ellos aprovechó para hacerle ver a su distinguido maestro que no necesitaba habla tan alto dado que solamente eran cuatro..
. A lo cual respondió R. Shlomó: : “¿Uds. piensan que yo les estoy hablando únicamente a ustedes? ¡No! Yo le estoy enseñando la Torá a Uds., a vuestros hijos y alumnos, y a los alumnos de vuestros alumnos. ¡Yo quiero que también ellos escuchen lo que estoy enseñando!”.
(“In the footsteps of the Maggid” de R. Paysach Krohn)
Es muy posible que muchos de nosotros no tengamos noción de lo que es la Revelación Di-vina. Aun menos, si estamos veraneando lejos de nuestros apoyos espirituales como son la sinagoga o la Ieshivá en donde estudiamos. Sin embargo, brevemente, podemos decir que, si después de más de tres mil años, los judíos somos concientes de nuestra identidad y seguimos aferrados a la enseñanza que se nos transmitió, entonces se debe a que en cada momento en que se sienta a estudiar un maestro con su alumno, o un padre con su hijo, se vuelve a transferir la Torá al próximo eslabón. En este esfuerzo mancomunado tienen participación todos los que promueven que eso suceda. En primer lugar, los que estudian y sus esposas o sus padres que los apoyan. A su vez, y con importante mérito, quienes hacen posible que esto suceda mediante su soporte económico. Entre todos, hacen arder el fuego del Monte Sinaí del cual leemos en Parshat Itró, tal como ardió frente al pueblo congregado allí por Moshé.
El gran Sabio R. Meir Shapiro sz”l, Rosh Ieshivá de Jajmei Lublin propuso ante la gran asamblea de rabinos en 1923 en Viena, que en todas las Ieshivot se estudiara el mismo folio de Talmud como parte de su programa diario, uno por día todos los días del año, de manera que al cabo de siete años y medio, todos los alumnos hubieran cubierto el Talmud completo. El proyecto fue aceptado con gran ímpetu por los presentes (hasta el día de hoy se sigue este ritmo en numerosísimas sinagogas, con el nombre de Daf Iomí), y se decidió dar comienzo al programa a partir del siguiente Rosh HaShaná.
En aquella noche de Rosh HaShaná, la hermana de R. Meir tuvo un sueño en el cual vio cómo en Gan Eden, investían a su madre con una corona de oro.
Cuando más tarde le preguntaron a R. Meir el significado del sueño, éste respondió: “Cuando yo era niño, nuestra familia estaba obligada a mudarse de vivienda muy a menudo de una ciudad a otra. Lo que más molestaba a mi madre, era que a raíz de eso, yo perdía, en cada cambio, días de estudio. Una vez, cuando se programaba la próxima mudanza, mi madre contrató a un maestro del lugar hacia donde nos trasladábamos, para que me esperara en el lugar de arribo de las carretas. Cuando llegamos, no estaba. Mi madre se sentó y comenzó a llorar allí mismo. Yo traté de consolarla: ‘¡No importa, mamá! Mañana volveré a estudiar’. Mi madre me miró a través de sus lágrimas, y me respondió: ‘Meir’l, Meir’l, tú eres demasiado joven para comprender el valor de un día de estudio...”
(extraído de “More Shabbos Stories”)
...y nosotros, los mayores, ¿comprendemos el valor de cada día de estudio?

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