03 marzo 2008

contextos: Re: La Mujer sin Nombre

Re: La Mujer sin Nombre
de Josefina Navarro - Monday, 3 de March de 2008, 02:11
 

B''H

Y para finalizar nuestro estudio sobre LA MUJER SIN NOMBRE

la última perla del biendecir de Malcah y Diego Yacoov¡

Job efectúa pues una regresión a los orígenes y lo hace empleando palabras cuyo género gramatical es masculino, pero que evocan el femenino: v.g.ירח–yareaj- por ser la luna y elnombre אלה–Eloah- por su terminación que suena en el registro del femenino. A esta confusión inicial entre masculino y femenino sucede la aparición de la luz (capitulo XXXI, versículo 3). En el versículo 5, el nombre Eloah deja lugar a la forma שדי -shaddai- que si bien es masculina, no deja de encerrar la palabra שד  -shad-que significa "mama, ubre" y se encuentra profusamente en Shir Hashirim. Job se aferra a la seguridad que le infunde la presencia femenina oculta, encubierta, pero eficiente que hizo de él un hombre fecundo, un padre... y aquí llegamos a la primera y única mención algo cariñosa que Job hace de sus hijos. De sus hijas no habla….

Si mis lectores me perdonan el tomarme una libertad que quizás parezca incongruente en medio de tan serio análisis, introduciré aquí dos reflexiones que, a mi entender, guardan estrecha relación con la observación que venimos haciendo. La primera la hizo una compañera, hace unos años, en una reunión de la CEMI y era: "Mi marido, que era periodista, me decía a menudo: "cuando tú lees un periódico, no te fijes nunca en lo que dice, esto tiene muy poca importancia, fíjate en lo que no dice, esto es lo importante", " Y la segunda salió de la boca de un psiquiatra y psicoanalista israelí que me dijo el verano pasado: "a ti, en tanto que lingüista, te apasiona estudiar lo que la gente dice, pero a mí casi siempre, me importa más lo que calla que lo que dice". Ahora al escribir estas líneas sobre el silencio de Job, pienso que se las enviaré ¡a ver... lo que dice!

Mientras tanto vamos a volver a nuestro personaje. Él que había entonado su endecha maldiciendo su condición de varón (CapítuloIII, versículo3), inicia su labor de reconstitución personal buscando la clave del éxito en los tiempos de la esperanza, pero sin llegar a identificar lo femenino en el regazo del alma humana.

Semejante a Adán cuando era capaz de nombrar las criaturas que encontraba a su paso, pero era incapaz de comunicar consigo mismo, Job consigue nombrar y enumerar sus acciones y comportamientos, verse con los ojos de quienes se beneficiaron de sus mercedes, pero no consigue encontrar significado alguno a su destino, cuya fugacidad había atribuido en elIer versículo del capítuloXIV al hecho de haber nacido de mujer y que asume ahora como voluntad Divina inexorable (CapítuloXXX, versículo 23).

Hay en este versículo tan noblemente patético en el cual Job acepta la muerte que puede sobrevenirle sin que haya llegado a entender el sentido de su vida, algo muy emocionante que nos remite al sentimiento que, probablemente, fue el de Adán cuando Di-s le adormeció.

El caso es que, a partir de esta sumisión a la sentencia de muerte, Job cambia imperceptible pero inexorablemente de registro y se adentra en el examen de conciencia propiamente dicho. Durante los ocho últimos versículos del capitulo XXIX, se expresa en lenguaje de agonizante:"esperé luz y me llegó oscuridad" pero, entre estertores y espasmos, acaba por abrirse paso la exclamación que yacía en las profundidades del inconsciente con la misma fuerza con la que habla brotado, al principio del relato, el grito de su esposa cuando le incitó a morir.

Igual que Adán en su despertar, Job se encuentra ahora frente a lo femenino pero, contrariamente a nuestro Primer Antepasado que pudo gozarse sin trabas en la contemplación de su mujer, él que es un varón inscrito en el devenir de la Humanidad fuera del Gan Edén, debe empezar por reconocer y proclamar su inocencia: nunca ha seducido a una mujer ni ha sido adúltero. Esto es lo que le permite desafiar al Juez Supremo exclamando: "¡ Si yo he pecado que se extinga mi descendencia!", o sea "que desaparezca el fruto de mi virilidad" y, a continuación: "si me he dejado seducir por una mujer... ¡que mi mujer muela para otro y que otros la cubran!

Hemos llegado al versículo 10 del capítuloXXXI, es decir a la última mención que Job hace de su mujer.

'" Una primera lectura del versículo en toda su crudeza no permite, desde luego, ver en la arrogancia de Job frente al Creador, el menor impulso de amor por la esposa que, como ya hemos señalado, comparte su desgracia y nunca le abandona. Más que alma genela y objeto de apasionada entrega, él parece considerarla una moneda de cambio, posible esclava y trofeo de un vencedor, hipótesis reforzada por el versículo 12 que describe la calamidad engendrada por el pecado sexual en términos materialistas.

Sin embargo, entre el versículo 10 y el 12, está el 11 que, a los ojos de varios traductores y comentaristas constituye una glosa sin importancia, apenas merecedora de figurar entre paréntesis. Actitud tan despectiva ante un versículo bíblico es tanto más difícil de entender cuanto que el versículo en cuestión lo forma una secuencia de palabras muy cargadas de significado y cuya ambigüedad intrigó a los mismos masoretas. Textualmente dice: "Pues se trata de una infamia y de una trasgresión capital" pero lo dice en unos términos algo desconcertantes:  En efecto la palabra  זמה  -zimah- que designa la infamia y es femenina viene acompañada por el pronombre הוא  .hu-que es masculino mientrasque la palabra que es masculina, viene acompañada por el pronombre  היא  -hi- que es femenino. Los dos hemistiquios están unidos por la letra  ו  -vav- que, en hebreo, es la conjunción copulativa ("y") que representa el número seis. Por otra parte las dos consonantes "ו" y "י" que distinguen ambos pronombres personales, "él" y "ella" figuran cada una tres veces en el versículo, sumando pues seis entre las dos grafías.  Tal vez sea un acierto pensar que es un modo de atraer la atención sobre la "ו" que une los hemistiquios.

El caso es que, según las reglas de la gramática hebraica deberíamos encontrar "hi zamah vehu 'avón" pero tenemos un trastrueque evidente que nos sugiere la siguiente pregunta: ¿No será el mensaje del texto que anteponer lo masculino a lo femenino es un pecado que acarrea la consunción de bienes y frutos? No es imposible que Job esté viendo en su desprecio del derecho y del poder femenino el origen de todos sus males. En este caso deberíamos entender los tres versículos (10,II y 12) del capítuloXXXI referidos al adulterio, forzado o voluntario como representando el colmo del horror para un esposo que, tras la aparente frialdad del trato que da a su mujer, esconde un amor intacto cuya pureza se ve ahora realzada por el descubrimiento que él acaba de hacer de todo lo que ella significa. En semejante contexto, el anonimato de la esposa, que hasta el momento había sido la marca,  la señal indiscutible de  su otredad (el Otro... la Inquisición y el Nazismo nos  lo enseñaron… ni tiene identidad real ni tiene derecho a defenderse, ni tiene derecho a ser sino materia prima o abono), este anonimato se transforma ahora en privilegio de una mujer amada con una pasión profunda y pudorosa. Su anonimato es el velo que cubre el rostro de la  כלה–kalah- la novia que su Amado ya ha reconocido.

 Sí, incluso en que se encara con espanto la idea de que si él hubiera fallado, ella podría estar en brazos de otros, Job sigue ocultando a los oídos ajenos la identidad de su esposa.

Dejaremos ahora a nuestro personaje concluir su examen de conciencia con legítima satisfacción, terminándolo por dos palabras femeninas y nosotros constataremos que la Mujer sin Nombre ha cumplido

Con la misión que el Creador encomendó aחוה  -Javah- (Eva): ser una ayuda enfrente (incluso "en contra" de él), o sea, asumir su otredad.

Que Job lo advirtió y-se lo agradeció, nos lo revela el epilogo del poema donde se nos dice que la nueva dicha de la Job (la mujer permanece invisible, cual la rabanit en algunas congregaciones) se vio coronada por el nacimiento de catorce hijos que no son identificados y de tres hijas  a quienes su padre nombra con poéticos apelativos y concede parte de su herencia, como a los varones, además de enorgullecerse de su belleza, todo lo cual no deja lugar a dudas sobre la ferviente ternura y la admiración  que ha despertado en él el descubrimiento de la femenina magnanimidad.

El triunfo de Job lo constituye pues el hecho de haber engendrado lo femenino.  Seria interesante indagar en la implicaciones que encierra el numero 140 de los años que Job vive de los acontecimientos relatados en el texto, pero este modesto estudio debe tener término, así que nos limitaremos a observar que la primera y la ultima letra de este texto forman la palabra  אמא, es decir "Madre"

¡Bendito sea el Eterno que confió a la sagacidad de nuestros corazones espléndidos escritos de su Sabiduría!

Dicho queda, éste es el texto, aquí paró, pero ustedes pueden continuar el estudio¡¡

Bienvenidos al estudio de Job y su esposa, la mujer del paciente

Malcah y Diego Yacoov¡¡

Bendita sea Malcah y bendita la Memoria de Diego Yacoov¡¡

Baruj HaShem¡

02 marzo 2008

contextos: Re: La Mujer sin Nombre

Re: La Mujer sin Nombre
de Josefina Navarro - Sunday, 2 de March de 2008, 02:48
 

B''H

Y continúan Malcah y su esposo Diego Yacoov, bendita sea su memoria¡,ya que juntos firmaron este precioso estudio:

A diferencia de los idiomas románicos, el hebreo asigna a cada una de estas palabras. Voluntad y esperanza, un género gramatical distinto: רצון  -ratzón- que significa voluntad, pertenece al masculino mientras que תקוה–tiqvah- que significa esperanza, es el femenino, lo cual traduce a la perfección una realidadinnegable, que se hace bien patente en el momento de la pubertad. El hombre a partir de entonces, va a tener la obligación de estar continuamente decidiendo lo que quiere hacer con su virilidad. Él es quien va a disponer de los impulsos y deseos que la naturaleza le entrega. La mujer púber, en cambio, inicia una vida adulta amoldada por la esperanza. Estará pendiente de que su ciclo menstrual le favorezca unas relaciones conyugales dichosas, de que este ciclo se desvanezca a tiempo para dar paso a lo que se he convenido en llamar "un estado de buena esperanza" y reaparezca después del parto para garantizarle la posibilidad de volver a ser madre.

Como la Luna, símbolo de la esperanza sigue presente en el cielo, incluso en los momentos de su mínima visibilidad, la fe en la perpetua victoria de la existencia sobre la aniquilación, del amos sobre la indiferencia y, por ende, del Bien sobre el mal, resplandece en el alma femenina.

Esta es la energía que su mujer consigue transmitir a Job y que va a actuar dentro de él con la rapidez de unas vibraciones altamente vigorizantes como lo demuestra la demanda de compasión que dirige a sus interlocutores. Un cambio todavía poco perceptible, pero incontestable, se está operando dentro de él. Ya piensa que puede esperar algo de losdemás. Aunque sigue y seguirá clamando al Cielo ha dejado de ser el agonizante cuya endecha se resumía en el gemido del capituloXVII: "¿Qué voy a esperar yo si el Sheol es mi morada?'' Era entonces un ser prácticamente aniquilado,

mientras que, ahora, se va irguiendo de nuevo y es cuando su alegato adquiere acentos proféticos que confieren a los versículos 25, 26 y 27 del capituloXIX una majestuosidad impresionante.

En estos versículos Job expresa su recién recobrada fe en la vida al decir: "Yo sé que mi defensor vive" y en el eje temporal al afirmar, en el 2° hemistiquio del mismo versículo 25: "Y al final, se alzará sobre el polvo". Está expresando su confianza en el tiempo, es decir, en la santidad del tiempo, porque el tiempo es santo, lo sabemos desde ¡a institución del shabbat, el tiempo nunca ha fallado, ni falla, ni fallará y está ligado a la virilidad. En efecto, el acto de recordar, que indica la asunción del tiempo por la psique, se enuncia, en hebreo por la misma palabra que el adjetivo "masculino": זכר  -zajar-. Job vuelve a aceptar gozosamente su virilidad como lo manifiesta en el texto la secuencia de vocablos masculinos en el versículo 25.

A partir de ahora, el comportamiento de Job será menos egocéntrico. Su unidad interior se está recomponiendo en el diálogo fluido de los elementos masculinos y femeninos. Dicho de otro modo, nuestro personaje ya no es el esclavo de un ego que rehuye o sobredimensiona, sino el dueño de un ego que controla y del cual dispone. Situado en este dominio, se va interesando por los sufrimientos ajenos y sus discursos toman la dimensión de un alegato social cuyos acentos proféticos y revolucionarios resultan extremadamente conmovedores. Y si alguien piensa que el adjetivo "revolucionario" no tiene lugar en el comentario de un texto sagrado, te invito a releer el capítuloXXIV del Libro de Job y a preguntarle con toda sinceridad si puede encontrar en toda la literatura política un discurso más conciso, más punzante y más virulento contra los abusos de poder, la explotación despiadada del hombre por el hombre y la cruel indiferencia de los pudientes ante los sufrimientos de los humildes a quienes oprimen y despojan.

Al recobrar la esperanza, Job ha recobrado interés por el destino de la Humanidad. Antes, era un hombre caritativo, ahora es un hombre solidario ya en posesión de una afectividad cohesionada por este elemento integrador que es la esperanza, Job recobra confianza en su carisma y afirma (capitulo XXVIII, versículo 8) que esta mismísima esperanza es la prueba de su inocencia puesto que el perverso no puede acceder a ella.

De todas formas, vuelve a examinar y a reivindicar su conducta pasada en un discurso que ya no constituye realmente una respuesta a las disertaciones de sus amigos sino, más bien, un monólogo al principio del cual añora los días de su otoño, lo cual demuestra que su quebranto anímico tenía su origen en una necesidad de maduración psíquica que, una vez alcanzada, provoca, como es natural, la aspiración del personaje al disfrute de las bendiciones que acompañaron su edad provecta.

En su último discurso, Job va a hacer un examen de conciencia sistemático a partir de su desastrosa situación actual que, evidentemente le sigue martirizando, aunque ya dispone de los medios psíquicos que le permiten reestructurarse en tanto que criatura reflejo del Eterno. A este respecto, es digno de mención el hecho de ser este discurso de Job, encabezado por la designación משל  -mashal- que le confiere una categoría de suma importancia, la de la comparación, ejemplo o apotegma, el décimo de cuantos pronuncia. La palabra Mashal nos induce a observar que existe cierto paralelismo entre la reconstrucción interna que Job está llevando a cabo y las Diez Palabras de la Creación.

Seguirán envíadonos mensajes Diego Yaacov y Malcah? sonrisa

Atentos¡

Buena Semanada mos dé el Dió Bendicho¡

contextos: Re: La Mujer sin Nombre

Re: La Mujer sin Nombre
de Josefina Navarro - Saturday, 1 de March de 2008, 23:13
 

Job, sin embargo no alcanza a salir del agujero negro que le está engullendo. En el inicio de su sexto discurso (Capítulo XIX), le vemos abrumado por la estolidez de los razonamientos ajenos y por su propio descalabro, que se expresa y traduce en la imagen del árbol arrancado de cuajo, sin posibilidad alguna de revivir. El hombre martirizado, antes de hundirse completamente en el abismo del espanto, mira alrededor suyo buscando a quien agarrarse, pero todos: hermanos, amigos, incluso invitados y criados, todos se apartan de él y es entonces cuando por fin, invoca a su mujer diciendo, en el versículo 17:"A mi mujer, le repugna mi aliento". Un psicoanalista profundamente amante de nuestra religión sería la persona adecuada para estudiar y valorar con acierto esta vivencia de una regresión a los temores del joven casadero que tiene el sentimiento de no caber ya por más tiempo en el seno de la familia parental y se asusta ante la posibilidad de ser rechazado por la esposa, regresión probablemente inducida por un hecho real: el movimiento de repulsión de la Mujer Sin Nombre ante el fétido aliento de su esposo. Pero el verdadero temor de Job no apunta al mal aliento sino al mismísimo soplo vital que, de resultar odioso a la esposa, sería señal de una condena inapelable. Si la esposa le rechaza, el novio no llegará a su madurez de varón.

La prueba de que Job se encuentra ahora en el clímax del dolor nos la proporciona el 2º hemistiquio del versículo, que ha sido objeto de muy sabios y lógicos comentarios, pero que, a mi entender, indica bien a las claras que este hombre es presa de un delirio referido a su relación con la esposa y los hijos. Evoca a sus hijos… que han muerto (puede que hable de sus nietos, pero dice "los hijos de mi vientre" lo cual es bastante elocuente), asociando su imagen a la de unos pilluelos que se han reído de él. Las caras infantiles, de todas formas se van imponiendo a su visión… los niños, o sea el mañana, el porvenir… una llamita se está reavivando bajo las cenizas, entre los escombros de su alma mientras acaba de describir su desgracia y, por eso, recobra una levísima confianza en la posibilidad de conseguir alguna compasión de los seres humanos. Es entonces cuando, después de un exordio que ocupa los versículos 23 y 24  y es una adjuración a la humanidad para que no olvide sus palabras (ya cree en el futuro), proclama: " yo sé que mi defensor vive y, al final, se levantará sobre le tierra", para terminar con una visión apoteósica en la cual afirma: "yo veré al Eterno, yo con mis propios ojos, no un extraño".

Esta exclamación llama poderosamente la atención, no sólo por su vigorosa belleza, por el aura de dignidad que la envuelve y por la generosa confianza de la víctima en el Todopoderosao, en el Padre que parece haber abandonado, no por decir traicionado al más fiel y al más leal de entre sus hijos, sino por su ubicación a muy poca distancia, ocho versículos exactamente, del versículo 17 que vamos a seguir comentando ya que contiene la primera mención que nuestro personaje hace de su esposa.

El primer hemistiquio de este versículo reza, como lo hemos visto: "Mi aliento repugna a mi mujer". En hebreo son tres palabras, todas femeninas cuyo significado exotérico nos ofrece la imagen del esposo tratando de besar a la Amada, la cual, pudiendo contener el asco, se aparta instintivamente. Estamos en las antípodas del Cantar de los Cantares en el que la Amada exclama: "¡Béseme él con los besos de su boca!". El soplo, seña se alegre vitalidad, se ha convertido en un flujo hediondo que, en el sentido etimológico de la palabrahebrea זר–zar-"extraña" a los esposos, los hace extraños, desconocidos el uno para el otro.

Si recordamos que desde la unión de Adán y Eva, el amor conyugal se plasma en el conocimiento, comprendemos que la relación entre Job y su mujer se encuentra en su nadir Job emplea para indicar la repugnancia el verbo  זר–zar-que es una forma de זור–zur- y tiene unas connotaciones terribles: indica la diferencia insuperable, la desviación, la perversión y, también el asco, la repulsión. Se emplea para nombrar el hecho de percibir algo situado en el grado máximo de alteridad.

Por otra parte, este rugido del esposo destrozado: "mi aliento repugna mi mujer" encierra una llamada a la compasión mujeril. Ya hemos visto que las tres palabras que lo componen son femeninas. Job intuye que está falto de un elemento esencial para recobrar aliento y fe en su capacidad de salir airoso del trance por el que esta pasando, pero no alcanzar a vislumbrar cuál es este momento misterioso.  Se

encuentra a punto de deshacerse en lamentos estériles. La voluntad que acostumbra a utilizar para poder desplazarse hacia el polo positivo del comportamiento y que como cualquier varón, suele considerar el único muelle de este viaje, no le sirve para nada.

Entonces acude a su mujer. Implícitamente, al expresar su frustración le pide auxilio a ella, a la compañera de toda la vida, a la poseedora del secreto y ella no le falla: le insufle la esperanza que es el motor más potente del quehacer humano. Sin la esperanza, la voluntas enflaquece, se debilita y muere. Voluntas y esperanza se entrelazan en el eje de la vitalidad como el varón y la hembra se abrazan en el amor que origina la vida.

29 febrero 2008

contextos: Re: La Mujer sin Nombre

Re: La Mujer sin Nombre
de fishel david friedman - Friday, 29 de February de 2008, 20:15
 El mantener un armonioso estado de felicidad demanda un arduo trabajo para su logro. Cada persona tiene pensamientos que la entristecen. Debes esforzarte en pensar de una manera que te permita ser feliz. (Meir Bahaúah, -pág. 7).
La felicidad -es un derivado resultante de pensar y obrar de una manera positiva. Toda persona desgraciada que tiene un impreciso objetivo de obtener la felicidad, y que no está preparada para cambiar sus hábitos y conductas estará condenada al fracaso. Aquel que se concentre exclusivamente en la idea: "Quiero la felicidad, ¿dónde puedo hallarla?", generalmente quedará decepcionado. Deberá preguntarse en cambio: ¿Qué pensamientos debo tener en mi mente que me permitan ser feliz?" y además: "¿Cuáles son las conductas específicas que deberé adoptar para incrementar mi felicidad?"

12. Algunas personas difieren en sus tendencias naturales en cuanto a la forma de sentirse felices. Una persona naturalmente feliz encuentra relativamente fácil superar innecesarios estados de ánimo depresivos. Aquel que tienda a ser pesimista y triste, deberá esforzarse por cambiar sus pensamientos, expresiones y conductas. Invierte el tiempo y esfuerzo necesarios y seguramente tendrás éxito en tus intentos. No te pongas un rótulo de "Persona Desdichada" ("Es mi naturaleza estar triste"), porque si así lo haces no realizarás el esfuerzo necesario y el rótulo se convertirá en una profecía cumplida anticipadamente. Ten confianza en que si lo intentas habrás de mejorar.

13. El Ibn Ezra en Tehilim (33:4) expresa lo siguiente: "El virtuoso se sentirá siempre alegre y nunca triste acerca de lo que el Todopoderoso le ha deparado, porque comprende que todo lo que El dispone es para el mejor fin último de las personas".

14. La persona que viva con el constante conocimiento de la presencia del Todopoderoso, tendrá una vida de constante felicidad. (Jazon Ish: Emunah Ubitajon, cap. l).

15. El Jazon Ish describe el nivel al que una persona está capacitada para alcanzar si se plantea un objetivo a largo plazo para el mejoramiento de si misma: Si una persona se esfuerza constantemente para mejorar las cualidades de su carácter, es posible que eventualmente llegue a alcanzar un nivel espiritual en el cual no volverá a enojarse, no sentirá odio ni rencor, no tomará venganza ni albergará sentimientos de inquina, no tendrá ambiciones de aspirar a honores, y no deseará placeres mundanos (Idem 1:15).

16. Con demasiada frecuencia juzgamos la felicidad según las apariencias externas y nos acostumbramos a nosotros mismos y a nuestros hijos a sobreestimar el valor de las adquisiciones materiales. La felicidad no está de modo alguno determinada por esta clase de riqueza. En efecto, tales adquisiciones pierden su valor cuando se convierten en una necesidad diaria. Por otra parte, si algún día deben ser abandonadas, nuestros sentidos que llegaron a acostumbrarse a estas superficialidades se sentirán lastimados por su pérdida. Ningún hombre debe ser valuado de acuerdo a la cantidad de sus adquisiciones materiales ni por su status en la sociedad. (De la Sabiduría del Mishlé, pág. 144).

17. La plena felicidad no llegará al propio espíritu a través de la gratificación de los deseos físicos. La única forma de adquirir la felicidad perfecta es encontrar la realización espiritual, que conduce hacia el sentimiento de estar satisfecho con la situación material de cada uno. (Mussar Hatorah, pág. 63).

18. Algunas personas están bajo la impresión de que en nuestra era moderna necesitamos nuevos conceptos para obtener la felicidad, pero las personas no cambian. Hay constantes cambios en las condiciones externas y en el ambiente, pero la esencia de la persona, aquello que la hace feliz o la entristece, sus deseos y ambiciones, permanece básicamente igual. Las nuevas técnicas pueden desarrollarse, pero los eruditos a través de los años en sus obras mussar nos han proporcionado el conocimiento necesario para hacernos felices. (Toras Hanefesh, pág. 11)

19. En tanto que es posible cambiar conceptos propios o formas de pensar en un tiempo breve, para la mayoría de las personas representa realizar un esfuerzo organizado en un prolongado período de tiempo antes de que las nuevas formas de pensamiento se tornen automáticas. Aún para un experto en pensar en forma positiva, será inevitable sentirse alguna vez desdichado. Resulta contraproducente e ilógico esperar la perfección. Si exiges ser feliz en todo momento, te sentirás innecesariamente ansioso y culpable cuando estés realmente sintiéndote desdichado. El completo dominio de los pensamientos de una persona constituye un objetivo irreal, pero cada uno puede superarse y por ello debemos luchar. Acepta todos los errores como normales y continúa calmadamente elaborando pensamientos que generen felicidad. Continúa preguntándote: "¿Cómo puedo cambiar los pensamientos negativos que me llevaron a la desdicha, por otros más positivos?" Cuando adquieras el hábito de pensar de manera positiva, tu temperamento general habrá de mejorar.

20. La felicidad considerada como una obligación no es un concepto para ser utilizado como un ladrillo para arrojarlo a otras personas. Si te diriges a una persona insensiblemente frente a su estado de tristeza y le dices: "Deberías alegrarte" o "Tienes que ser feliz", no es probable que tus palabras lo ayuden. Es mucho más probable que la persona se sienta herida y se enfurezca contigo. Si ves que alguien se muestra desdichado, lo primero que tienes que hacer es solidarizarte con su sufrimiento. (Para el tratamiento de este principio ver "Ama a tu prójimo", págs. 39-40, 128-32 y 306). Trata de entender qué es lo que lo aqueja. Hay veces en que esto sea bastante difícil de determinar, dado que él mismo puede no estar totalmente al tanto de qué es lo que le aqueja, o puede resultarle embarazoso decírtelo. Sutilmente y con tacto trata de influenciarlo para que tenga un enfoque más optimista de la vida. Si se obtiene éxito, esto constituirá un gran acto de bondad.

 

contextos: Re: La Mujer sin Nombre

Re: La Mujer sin Nombre
de fishel david friedman - Friday, 29 de February de 2008, 20:14
 La Felicidad es una Obligación

1. La Tora (Dvorim 26:11) nos ordena ser felices. "Os regocijarais con todo el bien que el Todopoderoso os ha dado." Esta es una mitzvah. Estamos obligados a sentir alegría con lo que nos fue dado por el Todopoderoso.
¿Por qué necesitamos una directiva para regocijarnos, dado que automáticamente debiéramos ser felices cuando tenemos cosas buenas? La naturaleza del hombre es querer más de lo que posee en el presente. "El que tiene cien quiere doscientos" (Koheles Rabbah 1:34). Nuestros momentos de felicidad están mezclados con la tristeza por aquello que nos falta. La Torah, por lo tanto, nos ordena regocijarnos con lo que tenemos. Debemos esforzarnos por sentir una alegría que sea plena. La falta de alegría con lo que tenemos es destructivo tanto física como espiritualmente (Rabino Mordejai Gifter; Pirke Torah, vol. 2, pág. 107).

2. El Rabino Jahim Vital enumera el sentirse constantemente feliz con lo que se tiene, como una de las cuatro virtudes básicas del carácter que es esencial adquirir. (Las otras tres son: humildad, silencio adecuado y control de los deseos.) (Shaarey Kdushah 1:2).

3. El Rabino Yerujem Levovitz observó lo siguiente: La gente se acostumbra tanto a ser desdichada que no tiene conciencia de la aflicción innecesaria que ellos mismos se ocasionan. Se encierran en sí mismos llenando sus mentes con pensamientos de resentimiento, odio, envidia y deseos. Es asombroso admitir que puedan tolerar esa clase de vida. La única razón por la que pueden llegar a tolerarla, es que como se acostumbraron a convivir con esos pensamientos creen que conforman la imagen normal de la vida. Ellos piensan equivocadamente que es imposible que la vida pueda ser diferente. (Daas Jojmah Umussar, vol. 2, pág. 139).
Tienes la capacidad de sentirte más feliz de lo que eres en el presente. Una persona que piensa equivocadamente que nada puede hacer para mejorar su felicidad, fracasará en el intento de emplear el esfuerzo necesario para superarse.

4. La felicidad por la cuál se lucha es un sentimiento interior de regocijo que te acompañará a lo largo de tu vida. Es un sentimiento de felicidad que abarca a tus semejantes en el mundo y en todo lo que respecta a tu servicio espiritual (Alai Shur, pág. 175).

5. La felicidad es una obligación hacia uno mismo.
a) No existe comparación alguna entre hacer algo con entusiasmo y alegría, y de hacerlo sin entusiasmo ni alegría. Si hiciéramos todo con entusiasmo, no existirían límites para expresar los elevados niveles que podríamos alcanzar. El entusiasmo genera poder. Una persona con entusiasmo puede vencer la pereza y procurar la sabiduría y alcanzar niveles espirituales más elevados. (Jojmah Umussar, vol. 2, pág. 172).
b) La felicidad curará a la persona de su enfermedad. (Rabainu Yohah a Mishle 17:22)Una alegre disposición es un inestimable tesoro, preserva la salud, alienta la convalescencia y ayuda a enfrentar a la adversidad. (De la Sabiduría de Mishle, pág. 220).

6. La felicidad es una obligación, debido a nuestra relación con los demás.

a) El ideal de la Torah consiste en que se salude a todas y a cada una de las personas con una placentera expresión del rostro. (Tomer Dvorah, cap. 2).

b) La gente quiere que otros les sonrían y demuestren rasgos de felicidad cuando se dirijan a ellos. Tú tienes la capacidad de lucir como un "sol radiante" ante cada uno con quien entras en contacto. Aún un niño pequeño puede diferenciar entre un rostro que está radiante y otro que expresa depresión y resentimiento. Si le sonríes a un niño, él te devolverá la sonrisa. ¿Quién puede decir qué es más saludable y conveniente para el crecimiento de un chiquillo: la comida que lo alimenta o la expresión de amor que le muestras? El niño al que le faltan sonrisas amistosas es como una planta que carece de la luz del sol. (Alai Shur, pág. 190).

c) Durante la segunda guerra mundial cuando el Rabino Israel Jacob Lubchanski fue encarcelado en el guetto, su rostro irradiaba alegría constantemente. A cualquier lugar que él concurría esparcía palabras de aliento y de esperanza. El Rabino Efraim Oshry le preguntó como podía estar tan feliz cuando la situación era tan seria. El Rabino Lubchanski le respondió: "Por naturaleza yo me asusto fácilmente. ¿Por qué tienen otros que sufrir mis temores? Yo me esfuerzo por hacer desaparecer toda señal de miedo, de manera de no asustar a los demás." (Hameoros Hagdolim, pág. 401).

7. La felicidad es una obligación hacia nuestro Creador.

a) El Baal Shem Tov dijo: "El Todopoderoso te ha enviado a este mundo para cumplir una misión que te ha encomendado. Es Su voluntad que lleves a cabo tu misión en un estado de alegría. La tristeza implica mala disposición de tu parte para cumplir la voluntad del Todopoderoso."

b) El Rabino Jahim de Voloshin escribió: Cuando sientas alegría podrás tener mayor provecho de una hora de estudio de la Torah en ese estado de ánimo, que de muchas horas de estudio cuando estés triste. (Ruaj Jahim, Avos 6:6).

8. Una persona verdaderamente feliz no permite que su felicidad dependa de factores externos que él no pueda controlar. (Joimah Umussar vol. 2, pág. 331-2).
Todo aquel que hace que su felicidad dependa de riqueza, fama, éxito o de otros factores externos no podrá manejar la felicidad. Los factores externos lo dominarán. Solo manejando una actitud positiva de la vida las diversas situaciones tendrán una garantía de felicidad.

9. Busca la felicidad en una forma que solo dependa de tí mismo. Vemos este concepto en la Mishnah (Pirke Avos 4:1), en la cual se expresa que el hombre sabio es aquel que aprende de todos (independientemente de cualquier deficiencia intelectual que pudiera tener él mismo); el hombre honorable es aquel que honra a los demás (independientemente del hecho si los demás lo honran o no); la persona adinerada es aquella que está satisfecha con lo que tiene (independientemente de lo mucho o poco que posea). Esta Mishnah nos enseña claramente a no buscar o demandar la felicidad a través de factores dependientes de algo externo a nosotros. (Daas Jojmah Umusar, vol. 3, pág. 250).
Basa tu felicidad en tu propia conducta y así podrás llegar a dominarla. Si te dices a tí mismo que solamente puedes ser feliz si otros hacen o dicen lo que deseas, tu felicidad estará controlada por esas personas. Jamás podrás tener una garantía en lo que respecta al comportamiento de otras personas. Aún sí se comportan realmente como lo deseas, probablemente te sentirás inquieto acerca de como se puedan comportar en el futuro El Rabino Yerujem Levovitz le escribió en una carta a su hijo lo siguiente: "Trato de pensar constantemente en el sentido de la conducta expresada en la Mishnah. No me hago dependiente de ninguna persona ni de lugar alguno, por consiguiente me siento constantemente feliz. La mayoría de las personas no observan esta conducta". (Idem)

10. Existen definitivamente situaciones externas que conducen a la felicidad: la buena salud, un buen matrimonio, un gran número de amigos íntimos y familiares, riqueza, fama y honor, pero ninguno de estos factores puede garantizar la felicidad. Algunas personas saludables y ricas están no obstante deprimidas. Por el contrario otras personas pobres y enfermizas logran mantenerse habitualmente alegres. Una vez que aceptes la responsabilidad de convertirte en una persona feliz, independientemente de tu buena o mala suerte, tomarás la firme determinación de trabajar sobre tus esquemas de pensamiento en lugar de perseguir ilusiones.

contextos: Re: La Mujer sin Nombre

Re: La Mujer sin Nombre
de fishel david friedman - Friday, 29 de February de 2008, 20:12
 "Haz Su voluntad como si fuera tu voluntad, para que Él pueda hacer tu voluntad como si fuera Su voluntad. Anula tu voluntad delante de Su voluntad, para que Él pueda anular la voluntad de otros ante tu voluntad" (Pirké Avot 2:4).

En hebreo, la palabra aceptación es hashlamá, de shalom, hacer paz o ser íntegro. Tú sabes que has alcanzado la verdadera aceptación de una situación o una persona cuando estás libre de amargura, resentimiento, autocompasión o enojo. Has alcanzado la hashlamá cuando no hay demandas egoístas de que la situación o la persona sean diferentes de como son. Una forma de lograr este estado es decirte las siguientes palabras cada vez que te enfrentas con un "acto de D-os" (es decir, algo totalmente más allá de tu control): "Si Hashem quiere que las cosas sean de esta manera, entonces yo también lo quiero. Después de todo, ¿quién soy yo para decir que lo que Él quiere para mí es equivocado o injusto y que yo merezco algo diferente?".

Esto no es una excusa para la despreocupación o la indiferencia. Una persona está obligada a evitar todo el sufrimiento innecesario y hacer lo más que pueda para aliviar el sufrimiento de otros. Sin embargo, si te enfrentas a una situación dolorosa que no tienes poder de cambiar entonces piensa, "Quiero que sea de esta manera". Puede no gustarte o no quererlo. Sin embargo, es la voluntad de Hashem. Por tanto, hazla tuya. A veces, no es claro cuánto debes comprometerte para hacer un cambio y cuándo debes dejar pasar. Obviamente, todos tenemos gran poder en afectar ciertos aspectos del mundo, y uno al otro. Solamente tú puedes saber cuándo has excedido la línea entre servicio verdadero que está motivado por el amor, y la manipulación arrogante que está motivada por el deseo de control Divino o la demanda de prestigio personal y conveniencia egoísta y autogratificación. Las siguientes son situaciones comunes:

1. El avión está demorado. En lugar de estar furioso, yo acepto este "acto de D-os" y me digo que ya que Él quiere que sea así, entonces yo también lo quiero. Esto me serena y aclara mi mente para que yo empiece a mirar a mi alrededor y busque actividades para distraer la mente.

2. Me levanto enfermo y llamo al doctor. Está de vacaciones. Me digo, "Ya que es la voluntad de Hashem que vaya a otro lugar, voy hacer Su voluntad". Esto es mucho mejor que aventar el teléfono y sentirse celoso porque él está de vacaciones mientras que yo no. Y acepto el hecho de que estoy enfermo porque es un hecho consumado. Pero me prometo empezar a hacer más ejercicio y limitar la comida grasosa.

3. Estoy atrapada en el tráfico en un día caluroso con siete niños, incluyendo un bebé llorando. Los niños están lloriqueando porque quieren algo de beber. No hay ningún lugar para comprar en la autopista. Empiezan a pelear unos con otros. Antes de explotar, pienso, "Ya que es de este modo, entonces quiero que sea así. Quiero que los niños se estén comportando tal como lo están haciendo y estar atorada en este embotellamiento de tráfico". El pensamiento es tan ridículo que me río de mí misma. Esto me tranquiliza y veo cómo ésta es una maravillosa oportunidad para practicar todas mis herramientas de EMETT (Madurez Espiritual Establecida a través de la Torá) tales como aceptación, inventiva, paciencia, desapego, no enjuiciamiento y dignidad bajo presión. Mi mente se vuelve más clara y en lugar de aventar mis puños a los niños para calmarlos, de repente recuerdo una canción graciosa para cantarla con ellos y busco juegos para distraer su atención.

4. Mi hijo dice algo irrespetuoso. Acepto que no es perfecto, que tiene que recorrer un largo camino para volverse más sensible a los sentimientos de otra persona. Es la voluntad de Hashem que él sea como es en este momento de nuestras vidas. Este pensamiento me tranquiliza y ahora soy capaz de pensar cómo ayudarlo a desarrollar mayor control de sí mismo y concentración. Seguro esto es mejor que gritarle furiosamente y hacer demandas que él no puede cumplir.

5. Llevo a mis hijos y a unos cuantos amigos del vecindario a la oficina postal. El empleado me mira con enojo por haberlos traído y dice algo desagradable. He tratado con él anteriormente y sé que tiene un carácter antipático. Me digo, "Yo deseo que él sea como es, ya que es la forma en la que es de cualquier manera. No voy a cambiar su personalidad".

6. Un miembro de la familia deja el baño hecho un desorden. Entro y me encuentro reaccionando furiosamente. Luego me calmo diciendo, "Quiero que sea de esta manera, así tengo la oportunidad de practicar hablar respetuosamente a otros". Y te aseguro que puedo salir con éxito de esta situación.

7. Un niño tiene problemas para hacer sus tareas. Por supuesto, me gustaría que fuera Sr. Genio. Pero no lo es. Así que me digo, "Quiero que sea de esta manera. Es la voluntad de Hashem que yo tenga un hijo así, con estos problemas y esta personalidad. ¿Quién soy yo para oponerme a la voluntad de Hashem?

Ésta es una gran pregunta: "¿Quién soy yo para oponerme a la voluntad de Hashem?". Seguro, sabemos qué nos gustaría tener: queremos que todos sean amables, limpios, ahorrativos, alegres, juiciosos, inteligentes, honestos y buenos; queremos que todos esos amigos que no tienen hijos sean bendecidos con hijos y nuestras afectuosas amigas solteras que encuentren esposos maravillosos; queremos tener un modesto ingreso pero bueno y constante, tener hijos a quienes guste estudiar y sean inteligentes y cooperativos en la casa y en la escuela, y tener parejas que siempre sean comunicativas, eficientes y consideradas; no queremos que el bueno sufra y el malo prospere, etc. Si nosotros estuviéramos dirigiendo la función, así es como lo haríamos. Pero nosotros no escribimos el libreto, y no estamos dirigiendo el escenario; Hashem lo hace. Y aunque no necesariamente obtenemos lo que queremos en la vida, nosotros obviamente obtenemos lo que necesitamos para nuestro crecimiento y refinamiento. Pero eso, a veces puede parecer injusto o ilógico desde nuestro limitado punto de vista humano.

La brecha entre lo que queremos y lo que tenemos es el grado de nuestro dolor emocional. Cuando la brecha se reduce, sentimos menos trauma emocional. Tú sabes que cuando obtienes lo que quieres, no tienes dolor en absoluto: eres feliz. Así que lo ideal es trabajar poco a poco en querer lo que tienes, y desear que sea así. Mientras mayor sea tu resistencia a la realidad, mayor es tu dolor.

La mayoría de los lectores probablemente están familiarizados con la "oración de la serenidad" de Alcohólicos Anónimos: "D-os, otórgame la fuerza para cambiar lo que puede ser cambiado, el coraje de aceptar lo que no puede ser cambiado y la sabiduría para conocer la diferencia". Una razón por la que las personas tienen problemas en ver la diferencia es porque están tan enojados o deprimidos por no tener lo que quieren, que se equivocan. Ya sea que se rinden muy pronto cuando podrían tener éxito en persistir hacia su objetivo, o se molestan furiosamente, demandan y recriminan a otros para que les den lo que ellos no tienen para dar.

Les digo a las mujeres en mis clases, "Vayan a casa y prueben esta idea de desear tener aquello que es inalterable en tu vida, deseando que las cosas sean como son. Aunque parezca poco sincero al principio, hagan la afirmación. Vean qué sucede y reporten la semana siguiente". Inevitablemente recibo comentarios como el siguiente:

"Bien, ciertamente no quiero una hija que sea minusválida y que tenga parálisis cerebral. Pero fui a casa y me dije que quiero que sea así. La miré y por primera vez deseé tenerla como es. De alguna manera, un sentimiento de paz me llegó. Era como una luz brillando en el cuarto y de repente todo estaba bien. La resistencia se había ido. El enojo, la autocompasión, la amargura y la vergüenza con las que había vivido todos estos años ya no estaban. Y en su lugar había calma, aceptación y amor por ella. Sé que tengo que hacer esto una y otra vez, pero por lo menos probé el sentimiento de paz interna".

"No hay ninguna posibilidad de que yo quiera un esposo que sea tan argumentador y difícil en tantas formas. Pero fui a casa y mientras trabajaba en la cocina me dije una y otra vez que quería que fuera de esta manera. Al principio, me sentí como una mentirosa. ¿A quién estaba engañando? Pero, tú sabes, después de treinta y cinco años, no lo voy a cambiar ni me voy a divorciar. Entonces, ¿por qué no dejar de resistirme a la realidad? Me mantengo pensando que es la voluntad de Hashem que éste es el hombre con el que tengo que pasar mi vida. ¿Y sabes qué? De repente, no me pareció tan mal. Existen cosas mucho peores. Tuve un momento de no resistencia y sentí paz. En realidad sonreí cuando él entró a la cocina y eso le sorprendió. Creo que he estado tan amargada por él que fracasé en aceptar la realidad o apreciarlo por lo que él es. Los dos estamos heridos. Pero tengo que ir adelante con mi vida y dejar de usarlo como una excusa para la autocompasión. Esperaba que al estar de mal humor me iba a dar lo que quería. Pero nunca fue así".

"Tengo una pariente muy crítica. No quiero tenerla en mi vida, por supuesto. Pero ahí está y tengo que lidiar con ella. Siempre me he sentido muy amargada por su interferencia. Pero después de la clase de la última semana, estaba esperando el autobús y pensando que yo deseo que ella sea como es, exactamente como es sin ninguna diferencia. Estaba sentada ahí riéndome de mí misma. Y sucedió algo gracioso: de repente me di cuenta que puedo ser más asertiva. Le puedo decir cortés pero asertivamente que no quiero que haga comentarios acerca de mis habilidades en el hogar, mi forma de cocinar o mi forma de educar a mis hijos. Puedo limitar la cantidad de tiempo que pasamos juntas. Cuando me tranquilicé con esas palabras, empecé a ver alternativas y me sentí mucho menos vulnerable. Era como una protección".

La aceptación no es una decisión de un momento a otro, cuando llegan los eventos desconsoladores a nuestras vidas. Puede tomar semanas, meses o incluso años el borrar por completo el enojo con el destino o con otros por tu parte en la vida. Sin embargo, mientras más practicas el desear que la gente y los eventos sean como son, mayor es la posibilidad de lograr hashlamá, aceptación de la voluntad de Hashem sin amargura o depresión. Una parte de ti puede estar gritando, "¡Pero yo NO QUIERO que sea así! ¡QUIERO un cuerpo / pareja / hijo /destino diferente!" Lo importante es recordar es que de acuerdo a la Torá, la únicas cosas que están bajo nuestro control son nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras acciones. Todo lo demás está determinado por un PODER más allá de nuestro control. Debemos confiar en que D-os trae ciertas personas a nuestras vidas, nos aflige con ciertos padecimientos y dificultades, determina varias pérdidas y desilusiones, con un propósito. No podemos distinguir ese propósito cuando estamos llenos de enojo o autocompasión.

No puedes controlar muchos de los eventos en tu vida; sin embargo, siempre tienes control sobre tus actitudes hacia ellos. La siguiente ocasión que te enfermes, o no pases una buena noche, o seas confrontado con un extraño o un miembro familiar que no llena tus estándares de conciencia de Torá y quieres que las cosas sean diferentes, piensa en ese "quiero" como viniendo de la parte de tu ego personal que quiere gratificación instantánea, prestigio y control. El enojo que sientes es el resultado de tu frustración y de no ser capaz de manipular a D-os y al mundo alrededor tuyo. Sin embargo, tú tienes un Yo Divino más elevado que es uno con la voluntad de D-os. Ésa es la parte de ti que puedes usar para estar de acuerdo con la realidad.

El peligro de esta filosofía es que puedes hundirte en la apatía y el aletargamiento. Esto sería un uso completamente equivocado de la perspectiva de la Torá. "¿Quién es rico? El que se regocija con su parte" (Pirké Avot 4:2). Estar feliz con tu parte significa aceptar todas esas cosas que son actos de D-os sobre los que no tenemos control y eso incluye la personalidad, pasiones y posesiones de otras personas. Pero en términos de midot, ¡ah!…, ésa es el área en la que debes luchar para una mayor excelencia.

La aceptación verdadera trae cambios, ya sea en actitud y/o comportamiento, por ejemplo:
"Acepto que tengo un matrimonio problemático. Por ello, voy a buscar el consejo de un rabino o un terapeuta".
"Acepto que me siento como un fracasado con un hijo como éste. Por tanto, voy a buscar ayuda".
"Acepto que estoy enojado una gran parte del tiempo. Por tanto, voy a practicar usar el lenguaje y las técnicas de EMETT con más intensidad y voy a erradicar mi deseo de controlar todo y a todos".
"Acepto que no puedo tener el 100% de la buena relación que quisiera con cierta persona. En lugar de enojarme por ello, voy aceptar esa realidad y enfocar mis energías hacia otras ocupaciones".
"Acepto el hecho de que mi esposo está teniendo muchas dificultades en enfrentar la importancia de hacer un testamento. En lugar de ser pasiva, voy a encontrar cómo hacérselo entender asertivamente y no con hostilidad".

Tengo amigos que me llaman y dicen, "Miriam, háblame acerca de la aceptación otra vez. La tuve la semana pasada, pero luego la perdí cuando hubo un conflicto". Con frecuencia les pido que hagan un pequeño ejercicio que tú puedes hacer junto conmigo. Yo digo, "Cierra tus ojos. Imagínate a ti mismo pensando cuánto no quieres a esa persona o situación particular en tu vida. Imagínate a ti mismo resistiendo realmente. Toma veinte segundos para sentir eso en tu cuerpo. Ahora, respira profundamente y suelta esa carencia. Permítete aceptar que Hashem puso a esta persona o a este evento en tu vida por algún propósito. Piensa realmente en tu parte Divina queriendo que esté ahí para tu crecimiento y refinamiento. Inhala aceptación y exhala resistencia. Deja que sea como D-os quiere que sea.
"Siente ahora cómo tu cuerpo se ha relajado. Está ahí por un propósito. Cuando tu mente se aclare vas a saber cuál es el propósito".

Inevitablemente, recibo una respuesta en la que la persona me dice qué lección se supone debe aprender de esta nisayón (prueba) particular. Que Hashem nos bendiga a todos nosotros con la fuerza y el valor de llevarnos a una mayor conciencia y aceptación de Su voluntad.

contextos: Re: La Mujer sin Nombre

Re: La Mujer sin Nombre
de fishel david friedman - Friday, 29 de February de 2008, 20:09
 

El egocentrismo y la fe en Dios son [entonces] mutuamente exclusivos. Cuando el egocentrismo se adueña de nuestra conciencia, nuestra fe manifiesta en Dios puede ser nada más que un medio psicológico de tener alguien a quien culpar por todo lo que no está bien en nuestras vidas.
En contraste, la contemplación de "la grandeza de Dios y la pequeñez del hombre" tiene el efecto opuesto: llegamos a considerar las desventuras que la Divina providencia nos ha dado como bienes secretos, ya que todo lo que proviene de Dios y todo lo que Dios hace es bueno, porque esa es Su naturaleza. Nuestros problemas siguen siendo culpa nuestra. Como señalan los sabios:

Rab Itzjak Ginzburgh

¿Has visto alguna vez una bestia salvaje o un pájaro con una profesión? Y sin embargo se sustentan sin ansiedad. Ellos fueron creados para servirme a mí, un mero ser humano, mientras que yo fui creado para servir a Dios. Con más razón debo yo buscar mi sustento sin ansiedad. [La razón por la que no lo hago] son mis malas acciones, con las que he estropeado mi sustento [1].

Esta comprensión desarraiga aún más al ego, junto con toda la gama de sus ansiedades. Cuando dejamos de sentir que nos merecemos algo, tener menos de lo que nos merecemos deja de preocuparnos. La contemplación detallada de la grandeza de Dios nos lleva a comprender que todo el bien que Dios nos otorga es totalmente inmerecido.
Nuestra respuesta a la inmerecida gracia Divina no puede ser sino ilimitada felicidad y apreciación constante. Mientras que las personas consideran insuficiente el bien de sus vidas y nunca están satisfechas con lo que tienen, la gente humilde considera que el bien en sus vidas está muy por encima de lo que merecen. Están siempre "contentos con la parte que les toca"[2] . Cuanto más humildes son, mas inmerecedores se consideran a sí mismos y más felices se sentirán con lo que Dios les da.

Cuando alguien preguntó al Rabí Dovber de Mezritch cómo es posible servir a Dios con alegría incluso cuando sufrimos, él lo envió a visitar a su discípulo, Rabí Zushia de Anipol [3]. Era sabido que Rabí Zushia se había empobrecido y estaba familiarizado con el sufrimiento. Sin embargo, cuando se le planteó la pregunta, Rabí Zushia respondió: "No sé por qué el rebe te ha enviado a mí, no he conocido sufrimiento en toda mi vida".
En otra oportunidad le preguntaron a Rabí Zushia: "¿Cómo puedes recitar la bendición matutina ´Bendito seas Dios, que has provisto todas mis necesidades´ cuando sabes que tus necesidades no han sido provistas?" El respondió: "Para mí la pobreza es una necesidad".

Rabí Zushia era constantemente consciente de la omnipresencia e infinita bondad y misericordia de Dios mediante su examen de sí mismo. Su confianza en Dios le evitaba sentirse atrapado en sus problemas y caer en depresión o desesperación.
El día más santo del año judío es Iom Kipur, el día de arrepentimiento y perdón. En Iom Kipur, los judíos ayunan y pasan el día en la sinagoga rezando. En la liturgia especial de este día abundan las confesiones y pedidos de perdón. La intensidad de sentimiento aumenta a medida que avanza el día, llegando a su climax en el servicio de cierre, Neilá, literalmente "cerrar con cerrojo", cuando las peticiones finales son presentadas antes que los portales del perdón sean cerrados.

Pero, como preguntó retóricamente una vez el anciano consejero jasídico, Rabí Mendel Futerfass[4] : ¿Debemos asumir que Dios desea que pasemos el día más santo del año concentrados en nuestros pecados? ¿Qué tipo de energía espiritual sería generada por una sala llena de gente concentrada en el pecado? Más bien, la intención es que nos concentremos en Dios, en Su infinita grandeza y Su infinita bondad y compasión hacia nosotros. La plegaria final no es llamada Neila porque los portales del perdón se cierran entonces, sino porque en ese momento hemos intensificado tanto nuestra relación con Dios y nos sentimos tan cercanos a El que cada uno de nosotros se experimenta a sí mismo solo con Dios, como si todos los demás estuvieran fuera de ese lugar, tras puertas cerradas.
¿Por qué entonces todas las confesiones y los pedidos de perdón? Porque, concluyó Rabí Futerfass, son la verdadera expresión de esta cercanía. Sólo cuando nos sentimos realmente cercanos a alguien significativo entendemos por cuantas cosas debemos pedir perdón.

Plegaria de corazón
Después de una intensiva contemplación de nuestras deficiencias, nos dirigimos a nuestro Creador en plegaria para mediar la brecha que nos separa de Él. Clamando desde las profundidades de nuestro corazón, rogamos a Dios que nos acerque a El. Todo sentimiento de distancia de El genera el tema de otra plegaria, otro clamor dirigido hacia El [5]. Como aconseja el rey David: "Echa tu carga sobre Dios y El te sustentará" [6].

Este tipo de plegaria no surge de desesperación o depresión, sino de la desilusión que sentimos de nosotros mismos al acceder a un estado de humildad. Aunque, como lo dijimos anteriormente [7], ser conscientes de nuestra propia pequeñez en el contexto de la grandeza de Dios nos produce felicidad y confidencia, esta felicidad no nos ciega ante la necesidad de perfeccionarnos a nosotros mismos. Por lo contrario, cuanto más sentimos el interés de Dios en nuestras vidas, más nos vemos impulsados a vivir a la altura del potencial innato y no traicionar la imagen Divina en nosotros.

En otras palabras, aunque seamos felices, también sentimos tristeza, o como dijo Rabí Zalman de Liadi, "amargura" [8]. Esta amargura es una insatisfacción profunda y existencial con la vida, debida a nuestras propias deficiencias. Si estamos encolerizados, no estamos encolerizados con el mundo sino con nosotros mismos. "Amargura" es el término medio entre la resignación de aceptarnos a nosotros mismos (que nos absuelve de la necesidad de mejorarnos) y la depresión que proviene de desesperar al proponernos mejorar. No nos hemos dado por vencidos respecto a nosotros mismos, pero tampoco estamos satisfechos con nuestra manera de ser. Esta es la "amargura" que nos motiva a rezar.

Para el judaísmo es evidente que cuando nos abruman los problemas, incluyendo la ansiedad respecto a las dificultades de la vida, debemos buscar a Dios para que nos ayude a resolverlos. La fe en la omnipotencia y misericordia de Dios implica que El puede proveer y proveerá la solución más segura. Sea por intermedio de las palabras inspiradoras de un salmo o del libro de plegarias, o verbalizando los deseos de nuestro corazón, siempre buscamos la intervención benevolente de Dios [9].

Nunca debemos caer en la trampa de pensar que siendo Dios compasivo por naturaleza, no es necesario que oremos, o que si Dios nos hace sufrir pese a Su compasión, debe ser por nuestro bien. Aunque es necesariamente cierto que Dios es compasivo y todo lo que El hace es por nuestro bien, El también desea que nosotros reconozcamos nuestra impotencia ante El y tengamos conciencia que podemos y debemos dirigirnos a El por todo. Incluso si nuestro sufrimiento es una expiación por haber actuado mal o una rectificación de una encarnación previa, la sentencia siempre puede ser cambiada mediante una plegaria de corazón.

Los sabios enseñan [10] que la razón por la que los patriarcas y las matriarcas no tuvieron hijos por tanto tiempo era para que sintieran la inspiración de rogar a Dios al respecto. Su necesidad los llevó a verter sus corazones ante Dios y de esa manera trabar una relación con El.

Una fría noche de invierno, el Baal Shem Tov y su grupo visitaron de incógnito a cierto judío pobre.
El campesino estaba sumamente contento de cumplir con el mandamiento de hospitalidad y dio una cálida bienvenida a sus huéspedes. Corrió al bosque a cortar leña para servirles una bebida caliente, se apresuró al pueblo a comprar leche para su te, les dio las sábanas y almohadas de la familia para que durmieran sobre ellas y les sirvió la mejor comida que podía permitirse. Pero el Baal Shem Tov y sus discípulos se quedaron cinco días hasta que el campesino tuvo que vender casi todo lo que tenía para satisfacer las necesidades y demandas de sus huéspedes.

Todo el tiempo el campesino se sentía agradecido por la oportunidad de ser anfitrión de sus visitantes. Pero eso no cambió el hecho que si antes que sus visitantes llegaron era pobre, cuando estos se fueron quedó sumido en la indigencia total. Cuando sus hijos lloraban de hambre, él le preguntó a Dios por qué lo había bendecido con la oportunidad de recibir huéspedes y después lo había dejado sin medios para mantener a su familia.
En ese mismo momento, un no judío golpeó en la puerta del campesino y le pidió una bebida. Este no judío eventualmente involucró al campesino en determinados negocios que lo hicieron rico.

Un tiempo después, el campesino rico hizo una visita al Baal Shem Tov. El Baal Shem Tov le dijo: "Vi que había sido decretado en el cielo que te harías rico, pero que la riqueza no podía llegar porque no la habías pedido. Te conformabas con tan poco. De modo que tenía que vaciarte de todo para que rogaras y pidieras la abundancia que era tuya por derecho [11].

Al invocar la compasión de Dios en la plegaria, admitimos que ciertas cosas en la vida son demasiado grandes para nosotros y que no tenemos las llaves para nuestra salvación. Al hacerlo, finalmente neutralizamos al ego y cuando el ego está neutralizado sus ansiedades se neutralizan con él.

La plegaria humilde y de corazón a Dios, nuestra conversación privada con nuestro Creador, es la etapa de endulzamiento de la sumisión ante Dios. Habiendo abandonado nuestras delusiones de autosuficiencia, podemos conocer la dulzura de la presencia, la compasión y el apoyo de Dios.

Como veremos, el simple acto de articulación de nuestros problemas ayuda al proceso de curación y solución. Más aún, nuestra confianza en la bondad y compasión de Dios nos asegura que nuestras plegarias serán rápidamente respondidas.
Esta seguridad se refleja en la liturgia. La parte central de la plegaria silenciosa - Amidá - es una serie de demandas de satisfacción de las necesidades espirituales y materiales, cada pedido seguido por una bendición alabando a Dios por haberlos provisto. Siendo que la ley judía prohíbe enunciar bendiciones en vano, esta estructura litúrgica implica que Dios está dispuesto a concedernos nuestros pedidos siempre que rezamos sinceramente pidiendo que lo haga. Si nos parece que todas nuestras plegarias no son concedidas inmediatamente, es porque nuevamente hemos caído en nuestros viejos hábitos egoístas y hemos bloqueado los canales de la Divina beneficencia antes que la respuesta de Dios tuviera oportunidad de materializarse [12].


1-Kidushin 82a.
2-Avot 4:1.
3-Rabí Zushia de Anipol (¿-1800), fue un dirigente jasídico temprano.
4-Rabí Mendel Futerfass (1906-1995) fue discípulo del sexto y el séptimo Rabí de Lubavitch. Fue encarcelado en la Unión Soviética a causa de sus esfuerzos por promover la educación judía y más tarde residió en Inglaterra e Israel, donde sirvió hasta su muerte como anciano consejero y mentor en la Ieshiva central de Jabad.
5-Como lo enseñó Rabí Najman de Breslav.
6-Salmos 55:23.
7-Pag.
8-Tania, cap.31. La paradoja de la capacidad del judío de experimentar tanto felicidad como "amargura" simultáneamente se plantea en las primeras líneas del Tania y es resuelta en los capítulos 26-34.
9-Como lo explicaremos más adelante, volcar nuestro corazón en privado y verbalmente ante Dios, nuestro amante Padre, es el núcleo explícito de la dirección jasídica propuesta por Rabí Najman de Breslav.
Esta práctica se expresa emotivamente en dos versículos de la Biblia: "Oración del doliente, cuando angustiado vierte su lamento ante Dios" (Salmos 102:1); "Vierte como agua tu corazón ante Dios" (Lamentaciones 2:19). Este segundo versículo alude a la etapa de "endulzamiento dentro de sumisión", porque las aguas amargas del amargo estado psicológico en el que uno está sumido se endulzan al verterlas, con fe, ante Dios. La única aparición de la raiz "endulzar" en los Cinco Libros de Moisés es cuando Moisés endulzó las aguas amargas (Exodo 15:25).
10-Ievamot 64.
11-La historia completa se encuentra en Me´orot HaGdolim, citada en Kol Sipurei Baal Shem Tov 18:5.
12-Igueret HaTeshuvá, cap.11 (100a).