16 agosto 2005

Historias y Enseñanzas

tomado de http://www.mesilot.org/esp/de_nuestras/abriras_7_1.htm



R. Yosef Benchimol

Historias y enseñanzas

No Demorarse en Dar Tzedaká

Debemos prestar atención de dar caridad al pobre, puesto que no hacerlo inmediatamente, en algunas circunstancias puede ocasionar la muerte de tal persona, como fue el caso de Najum, ish "gam zu" (Taanit 21a):

El Talmud nos cuenta que Najum, ish "gam zu", estaba totalmente ciego, carecía de ambas manos y pies, todo su cuerpo estaba cubierto con llagas y yacía postrado en una cama en la cual en cada una de las patas de la misma había un recipiente con agua para que las hormigas no subieran a su lecho.

Ante el peligro inminente de que su casa se derrumbara, sus alumnos quisieron sacar primero la cama con su Maestro y luego el resto de los muebles. Pero Najum les dijo: "Primero saquen los muebles y luego retiren mi cama, puesto que mientras yo esté en lacasa, ésta no habrá de derrumbarse".

Los alumnos sacaron los muebles, y luego retiraron la cama. Y en el momento en que Najum estuvo fuera de la casa, ella se derrumbó inmediatamente. Sus alumnos le preguntaron: "Maestro, dado que usted es un hombre tan justo, ¿por qué vuestro destino es el de sufrir tanto?".

Najum les respondió: "Hijos míos, yo fui el causante de que todo esto ocurriera sobre mí mismo. Cierta vez, yo estaba viajando en dirección a la casa de mi suegro, con 3 asnos; uno cargado con comida, uno con bebida, y uno con alimentos delicados. Repentinamente, un hombre pobre se acercó y me pidió comida. Yo le pedí que esperara hasta que lograra descargar al asno. No obstante, antes de que yo pudiera desmontar al asno, el hombre falleció. Yo caí cerca de su rostro y dije: 'Mis ojos, que no han tenido compasión de tus ojos, deberían quedar ciegos; mis manos, que no han tenido compasión de tus manos, deberían ser cortadas; mis pies que no han tenido compasión de tus pies, deberían ser partidos; y no estuve satisfecho hasta que dije que todo mi cuerpo tendría que estar cubierto de llagas".

"¡Ay de nosotros que lo vemos a usted en estas condiciones!", dijeron los alumnos.

Najum respondió: "¡Ay de mí si ustedes no me hubiesen visto en estas condiciones!".

El Rav Shimón Shkop explica la conducta de Najum, ish "gam zu", comparando la situación con la de un alto oficial que fracasó en cumplir con sus responsabilidades. Este oficial debería dimitir a su cargo por voluntad propia, como consecuencia de su fracaso en llevar a cabo sus obligaciones como corresponde.

Najum comprendió que sus brazos y sus piernas eran sólo agentes para realizar la voluntad de Di-s. Cuando ellos fracasaron en responder al pedido del pobre con la necesaria presteza, ellos literalmente, debían renunciar.


Cumpliendo Fielmente la Orden de Di-s

Una vez, un hombre pobre llegó a lo del Rabino de Bunim, y le pidió una donación. El Rabino le dio una importante cantidad de dinero. Mientras el pobre hombre se estaba yendo, el Rabino lo llamó y le dio más dinero.

Atónito de curiosidad el pobre le preguntó al Rabino por qué lo había llamado otra vez.

La primera donación fue porque sentí lástima de ti -dijo el Rabino-, pero la segunda fue porque quise cumplir con el mandamiento Divino de dar caridad al pobre.


Los Pobres son Nuestra Responsabilidad

El Talmud nos cuenta que una vez, un malvado llamado Turnus Rufus le hizo una pregunta a Rabí Akivá: "Si tu Di-s ama a los pobres, ¿por qué no los provee de sus necesidades?". Él respondió: "Para que ganemos méritos (ayudándoles)".

En su libro "Mijtav Meeliahu", Rabí Eliyahu Dessler nos explica que todas las acciones del hombre deberían ser en aras del cielo, teniendo por objetivo cumplir con la voluntad del Creador. Si Di-s nos ha enviado a los pobres para que los ayudemos, ¿cómo vamos a mandarlos nuevamente a Él con la petición de que Él los cuide?

En el libro de Salmos está escrito: "Encomienda tu carga a Hashem y Él la sostendrá". Esto es respecto de tu carga, tus propios asuntos puedes dejarlos en manos de Di-s. Pero cuando se trata de las necesidades de otros, Él las ha confiado en nuestras manos y quiere que hagamos todo el esfuerzo necesario para cuidar de los demás, y de ese modo nos perfeccionemos en el ejercicio de la bondad.

Si en lugar de preocuparnos por las necesidades de los demás, nos apoyaremos en nuestra fe y confianza en Di-s respecto de ellas, no tendremos la oportunidad de hacer "jésed" - benevolencia.

Por lo tanto, respecto de los demás, nuestra mitzvá es trabajar para ellos exactamente en la forma en que trabaja para sí mismo quien carece de confianza en Di-s.


¡Incluso un Burro Comprende!

En el Talmud (Julin 7) se cuenta que Rabí Pinjás Ben Yair tenía un burro al cual vendió a un gentil.

Pero el burro estaba tan acostumbrado a comer con su antiguo dueño cebada de la cual había sido separado el Maaser, que con su nuevo dueño no quiso comer.

El gentil llamó a Rabí Pinjás Ben Yair y le planteó la situación de que el burro no quería comer. Entonces Rabí Pinjás le habló al burro al oído y lo persuadió para que comiera con su nuevo dueño, ya que por ser gentil, él mismo no tenía que separar el Maaser de la cebada, y por lo tanto podía comer con total libertad.

Aquí vemos que el Talmud nos enseña cómo ese burro era capaz de discernir entre cebada a la que le fue separado su diezmo, de la otra a la cual no se le separó. ¡Cuánto más nosotros, los humanos, debemos respetar este precepto!

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