Filantropía no Asistencialista. El Caso del Barón Maurice de Hirsch
Edgardo E. Zablotsky
∗
Mayo 2004
“Me opongo firmemente al antiguo sistema de limosnas, que sólo hace que
aumente la cantidad de mendigos, y considero que el mayor problema de la
filantropía es hacer personas capaces de trabajar de individuos que de otro
modo se volverían indigentes, y de este modo crear miembros útiles para la
sociedad."
1
Barón Maurice de Hirsch, Julio 1891
I. Introducción
En su Diccionario de la lengua española, la Real Academia define a la filantropía como
“el amor al género humano” y a la caridad como la “limosna que se da, o el auxilio que se
presta a los necesitados.” En este sentido uno podría fácilmente imaginar a la caridad como
un acto de carácter gratuito, humanitario y altruista, donde no hay recuperación de la
inversión ni, usualmente, se controla lo que el donatario hace con el aporte donado; es decir,
como un accionar filantrópico de carácter asistencialista.
En la Argentina de hoy resulta indispensable que el Estado asista a una gran parte de la
población; sin embargo, es de la mayor relevancia no confundir lo indispensable con lo
importante, pues el trabajo social carece, en el largo plazo, de sentido a no ser que
mediante el mismo se incentive a aquellos que son asistidos a valerse por si mismos. De lo
contrario se estaría condenando a los mismos a la virtual indigencia, al indirectamente
perpetuarlos fuera de la sociedad productiva. En contraposición, una concepción no
asistencialista de la filantropía debería intentar la rehabilitación económica de los
beneficiarios y de esa forma su revalorización como seres humanos.
Esta concepción, por supuesto, no es nueva; sin embargo, resulta interesante remarcar
que hace mas de un siglo, en nuestro país, se llevó a cabo con singular éxito una gigantesca
empresa filantrópica embuída de dicha ideología. En 1891 el Barón Maurice de Hirsch fundó
la Jewish Colonization Association, la cual habría de convertirse en una de las mayores
empresas filantrópicas de su tiempo, conduciendo un gigantesco experimento en bienestar
social consistente en la inmigración organizada de miles de personas desde el Imperio Ruso
hacia nuestro país, y estableciéndolas en colonias agrícolas. Dichos inmigrantes habrían de
tener el derecho de acceder a la propiedad de la tierra, pero no en forma gratuita, sino luego
de haberla abonado, al igual que la totalidad de los préstamos en especie recibidos durante
el traslado y hasta las primeras cosechas, y aún el respectivo interés sobre los mismos!
Este paper constituye una primera etapa en dirección al estudio de dicha empresa. En
el mismo centraremos nuestra atención en la visión del Barón de Hirsch sobre la filantropía,
e ilustraremos la misma en base a diversos proyectos llevados en virtud de dicha ideología.
Si bién incluiremos evidencia ilustrativa del caso Argentino, no investigaremos el mismo en
∗
Universidad del CEMA, Av. Córdoba 374, (1054) Buenos Aires, Argentina. Email: eez@cema.edu.ar.
El autor agradece al Leo Baeck Institute, London, y a la American Jewish Historical Society por
facilitarme el accceso a literatura especializada, a Susana Sigwald Carioli por introducirme a la
historia de Colonia Mauricio y a Patricia Allendez Sullivan por su eficiente tarea de rastreo
bibliográfico.
1
“I contend most decidedly against the old system of alms-giving, which only makes so many more
beggars; and I consider it the greatest problem in philanthropy to make human beings who are
capable of work out of individuals who otherwise must become paupers, and in this way to create
useful members of society.” Baron Maurice de Hirsch, Julio 1891.
2
profundidad, dado que dicha tarea constituye el centro de atención del siguiente paso de
nuestra línea de research.
La organización del paper es la siguiente, en la próxima sección describiremos la visión
de Hirsch sobre la filantropía, tan distante del usual concepto de caridad. La sección III
presenta evidencia de su accionar filantrópico en los paises de residencia de los
beneficiarios, mientras que la sección IV presta especial interés a su accionar fuera de
dichos paises. Finalmente, en la sección V presentamos nuestra conclusiones y nuestro plan
de futuro research.
II. La visión del Barón de Hirsch sobre la filantropía
El Barón Maurice de Hirsch nació en Munich el 19 de Diciembre de 1831. Procedía de
una acaudalada familia aristocrática; su abuelo Jacob y su padre Joseph ostentaban ya el
título de Barón, su madre provenía de la familia Wertheimer, banqueros de Francfort.
Contrajo matrimonio con Clara Bishoffsheim, hija de uno de los banqueros mas importantes
de la época.
2
Hirsch tenía una personalidad dinámica. Las concesiones obtenidas de los gobiernos
de Austria, Rusia y Turquía para la construcción de ferrocarriles le proporcionaron
posibilidades de desplegar su capacidad financiera y organizativa, dedicándose durante 25
años a la gigantesca empresa que le habría de permitir acumular una inmensa fortuna. No
se conoce exactamente la magnitud de la misma; en un reporte a la mañana siguiente de su
muerte un diario vienes estimaba que alcanzaba los 500 millones de francos oro, señalando
que en los tres años anteriores a su desaparición había dedicado a obras filantrópicas no
menos de 100 millones y su esposa otros 200.
3
Por su parte, S. Adler-Rudel (1963) estima
su fortuna entre 14 y 30 millones de libras esterlinas. Lo que resulta claro es que la magnitud
de la misma le había proporcionado una posición de privilegio entre los millonarios mas
poderosos e influyentes de su época.
Una vez que logró generar semejante fortuna, el seguir incrementándola, por el sólo
placer de hacerlo, perdió para el todo atractivo, su energía necesitaba ser canalizada en
forma diferente y encontró dicha posibilidad en la filantropía a gran escala, no dispensando
caridad sino generando una real empresa de la filantropía. En esta empresa fue tan rudo y
aún terco como lo había sido en la conducción de sus negocios; este hecho es
explícitamente señalado por Frederic P. Keppel, Secretario de la Carnegie Corporation, al
tiempo que Hirsch negociaba las condiciones bajo las cuales habría de establecer el Barón
Hirsch Fund en New York, “el donante es, por supuesto, un hombre con personalidad, y con
dicha personalidad es necesario tratar. A veces trata de volcar por completo en los términos
de su donación políticas que ha encontrado muy exitosas en el mundo de los negocios. A
veces tiene en su mente un bello cuadro de lo que desea alcanzar, y procede a pintarlo
demasiado detenidamente en las condiciones de su legado.”
4
Finalmente, en 1887, a poco tiempo de la muerte de su único hijo, Lucien, Hirsch
decidió retirarse de los negocios dedicando el resto de su vida a sus actividades
filantrópicas; dicha voluntad ha quedado reflejada en su respuesta a una carta de
condolencias por la muerte de Lucien, “he perdido a mi hijo, pero no a mi heredero, la
humanidad es mi heredera.”
5
2
S. Adler-Rudel, 1963, secs. 2-4, presenta una ajustada descripción biográfica.
3
Dicha estimación es compartida por Oscar S. Strauss, quien señala en la Jewish Encyclopedia, “It is
impossible to form an accurate estimate of the amount of money Baron de Hirsch devoted to
benevolent purposes. Thus, including the large legacy of $45 million left to the Jewish Colonization
Association, it exceeded $100 million, is an estimate justified by the amount given by him from time to
time to the foundations referred to in the article.” K. Grunwald, 1966.
4
Samuel Joseph, 1935, pág. 21.
5
S. Adler-Rudel, 1963, pág. 39.
3
La visión de Hirsch sobre la filantropía es señalada por las mas diversas fuentes. Por
ejemplo, al día siguiente de su fallecimiento el Neues Wiener Tageblatt, matutino de Viena,
publicó la siguiente necrológica,
“Su dedicación a la filantropía fue aún mas importante por su objetivo que por la magnitud
de sus donaciones: la rehabilitación económica de los beneficiados.”
6
La rehabilitación económica, como objetivo de dicha empresa, es remarcada por S.
Adler-Rudel (1963),
“Uno de los pocos sobresalientes filántropos judíos en Europa Occidental que estaba
determinado a enfrentar las necesidades de los judíos del Este no con limosnas sino con
planes constructivos y substanciales recursos fue un descendiente de la judería alemana: el
Baron Mauricio de Hirsch.”
7
“Dedicó la mayor parte de sus donaciones, las cuales habrían superado los 100 millones, a
la rehabilitación económica de los judíos, en parte a través de educación y entrenamiento
vocacional, y principalmente en asentamientos agrícolas en Argentina, Brasil, Canadá y los
Estados Unidos. Otras donaciones destinadas a préstamos para pequeños comerciantes
tenían el mismo propósito.”
8
expresamente reconocida por uno de dichos beneficiarios, A. D. Goldhaft, quien fue
estudiante de la Escuela de Agricultura Barón Hirsch en Woodbine, N.J., USA,
“El Barón de Hirsch fue, como filántropo, una persona adelantada a su tiempo. En los libros
de historia se dice que la mayor parte de sus intentos de solucionar el problema judío
terminaron en fracasos, y que cientos de millones de dólares fueron malgastados. Pero yo
me pregunto si este tipo de efecto puede en alguna forma ser mensurado. Puede ser que
algunos de los asentamientos no llegó a tener un éxito espectacular, y que la mayor parte de
ellos no perduraron en el tiempo, pero mi vida fue beneficiada por su trabajo, de igual forma
que supongo lo fue la de muchos otros.”
9
y remarcada aún hoy, en la página web de la Jewish Colonization Association (J.C.A),
“Hirsch desaprobaba la caridad tradicional con su énfasis en la distribución de limosnas
como un medio de brindar alivio. Estaba convencido que podría asegurar el futuro de los
6
“His pylanthropy was not important so much because of its amounts, but because of the practical
approach: economic rehabilitation.” Neues Wiener Tageblatt, April 22, 1896 (en K. Grunwald, pág.
63).
7
“One of the few outstanding Jewish philanthropists in Western Europe who were determined to meet
the needs of Eastern Jews not with alms but with constructive plans and substantial financial
resources was a scion of German Jewry: Baron Moritz von Hirsch.” S. Adler-Rudel, pág. 30.
8
“He spent the bulk of his donations, which seem to have exceeded $100 million, on Jewish economic
rehabilitation, partly through education and vocational training, and primarily in agricultural settlements
in the Argentine, Brazil, Canada and the United States. Ancillary funds, for loans to small tradesmen
and others, served the same purpose.” S. Adler-Rudel, pág. 53.
9
“Baron de Hirsch was a person ahead of his time as a philanthropist. In the history books they say
that most of his attempts of solving the Jewish problem turned out to be failures, and that hundreds of
millions of dollars was wasted. But I wonder if such things can ever be measured. Perhaps some of
the settlements that he set up failed to have a spectacular success, and most of them failed in time,
but my life was helped by his work, as I suppose were many others.” A. D. Goldhaft, former student of
the Baron de Hirsch Agricultural School at Woodbine, N. J., USA. (en K. Grunwald, pág. 65).
4
judíos de Rusia proveyéndoles la oportunidad de volverse autosuficientes a través del
trabajo productivo.”
10
El mismo Hirsch expresó públicamente en varias oportunidades dicha visión. Por
ejemplo, en 1873, escribió la siguiente nota al directorio de la Alliance Israelite Universelle
(A.I.U.),
“Durante mis repetidas y extensas visitas a Turquía me he sentido dolorosamente
impresionado por la miseria y la ignorancia en las cuales habitan las masas judías en dicho
Imperio... el progreso los ha dejado a un lado, la pobreza se origina en la falta de educación,
y solamente la educación y el entrenamiento de las nuevas generaciones podrán remediar
esta desafortunada situación.”
11
y en Agosto de 1891, al tiempo de iniciar las tareas de la J.C.A. en la Argentina, expresaba,
“Mi propia experiencia, me lleva a reconocer que los judíos tienen muy buena habilidad para
las tareas agrícolas... y mis esfuerzos mostrarán que no han perdido las habilidades que sus
antepasados poseían. Yo trataré de construirles nuevas casas en otros países, donde siendo
agricultores libres que trabajen sus propias tierras, se convertirán en miembros útiles para
dichas sociedades.”
12
A los fines de complementar esta reseña resulta de gran utilidad el breve paper que el
mismo Hirsch publicó en The North American Review, en Julio de 1891 (la traducción
completa del mismo se encuentra en el Apéndice I). La cita de dicho paper que hemos
elegido para motivar este trabajo habla por si misma,
“Me opongo decididamente contra el viejo sistema de limosnas, el cual solamente genera
muchos mas mendigos; considero que el mayor desafío que enfrenta la filantropía es
transformar en seres humanos capaces de ganarse su sustento a individuos que de otra
forma serían crónicamente pobres, y de tal manera convertirlos en miembros útiles para la
sociedad.”
13
y es en dicha dirección que emprendió su labor filantrópica. Dedicaremos la próxima sección
a reportar diversos ejemplos de dicha tarea, con el fin de ilustrar el hecho que su particular
forma de ver la filantropía fue en un todo consistente con su accionar.
III. La actividad filantrópica de Hirsch en los paises de residencia
La actividad filantrópica del Barón de Hirsch estaba claramente signada por una
característica distintiva: no proveer caridad sino intentar la rehabilitación económica de los
beneficiarios.
10
“Hirsch was contemptuous of traditional charity with its emphasis on the distribution of alms as a
means of bringing relief. He was convinced that he could secure the future of the Russian Jews by
providing them with the opportunity to become self-reliant through productive work.” ICA in Israel,
JCACharitable Foundation (en http://www.ica-is.org.il).
11
“During my repeated and extended visits to Turkey I have been painfully impressed by the misery
and ignorance in which the Jewish masses live in that Empire... progress had by-passed them, their
poverty stems from lack of education, and only the education and training of the young generation can
remedy this dismal situation.” N. Leven, Cinquante Ans, Vol. II. págs. 23-24 (en K. Grunwald, pág.
66).
12
Barón Maurice de Hirsch, Agosto 1891 (i).
13
Ver nota 1, pág.1.
5
En una primera etapa esto lo llevó a financiar importantes proyectos educativos en los
países de residencia, luego de los pogroms de 1881/82 consideró que dicha estrategia
carecía de posibilidades de éxito, que la única alternativa viable consistía en la emigración
organizada y el establecimiento en nuevos países, con dicho fin habría de constituir en 1891
la Jewish Colonization Association (J.C.A.). Dedicaremos esta sección a ilustrar la primera
etapa del accionar del Barón de Hirsch.
Educación en el Cercano Este
14
En 1873 Hirsch donó a la A.I.U. 1,000,000 de francos (200,000 U$S) a los fines de
aliviar la situación de los judíos en el Imperio Otomano (Turquía), mediante el
establecimiento en Constantinopla de escuelas primarias, escuelas vocacionales (escuelas
técnicas), y la provisión de subsidios para trasladarse al exterior en busca de formación
profesional.
En realidad este fue tan sólo el comienzo de su colaboración con la Alliance;
posteriormente habría de realizar numerosas contribuciones dedicadas a la construcción de
escuelas y al mantenimiento en operaciones de las mismas. En 1879 aportó 50,000 francos
y desde 1882 solventó los déficits anuales de la Alliance. Finalmente, en 1889, estable ció un
fondo de 10,000,000 de francos, cuyos retornos anuales, estimados en 400,000 francos,
serían dedicados a cubrir los déficits de la institución y a la expansión de las escuelas
vocacionales.
El total donado por Hirch a la Alliance puede ser estimado en alrededor de 15,000,000
de francos. Su ideal de rehabilitación económica se ve reflejado en el hecho que dichas
donaciones no fueron realizadas con un fin general, sino para ser dedicadas explícitamente
a educación, y fundamentalmente a educacional vocacional, la cual tenía por objeto proveer
entrenamiento laboral a los beneficiarios. Este hecho llegó a ser resistido por miembros de
la propia comunidad; por ejemplo, por la ultra conservadora comunidad de Salónica, la cual
consideraba que este tipo de entrenamiento no podía ser catalogado como educación.
Educación en el Imperio Austro-Húngaro. Barón Hirsch Kaiser Jubilaums Fund
En 1878 Hirsch estableció en Viena el centro de sus actividades, extendiendo su interés
por la educación de sus correligionarios a las provincias pobres al este del Imperio (Galicia y
Bukowina), en las cuales los judíos enfrentaban condiciones de vida similares a las
descriptas en Turquía. En 1888, a los fines de celebrar el 40 aniversario del ascenso al trono
de Francisco José, Hirsch estableció el fondo Barón Hirsch Kaiser Jubilaums Fund, dotado
de 12 millones de francos oro (kronens), con el propósito de establecer escuelas, desde
jardines de infantes y escuelas primarias, hasta escuelas vocacionales y de entrenamiento
laboral. El Fondo también sería dedicado a proveer ropa y comida a los niños pobres que
concurrieran a las mismas, subsidios a los maestros, y pequeños préstamos para artesanos
y agricultores. Al igual que en Turquía las escuelas habrían de admitir niños sin distinción de
credo.
Una vez mas, el objetivo que Hirsch tenía en mente, rehabilitación económica mediante
la formación de capital humano, encontró oposición. En un principio el proyecto no fue
autorizado por el gobierno, influenciado por los líderes de las comunidades polacas y
alemanas; también halló oposición en la propia comunidad judía, mayormente ortodoxa, la
cual veía en el proyecto una especie de caballo de Troya que podía conducir a su
asimilación a la cultura occidental. Finalmente, luego de cuatro años, el Fondo fue aprobado.
Muchos miles de niños, y también de adultos, accedieron a educación elemental y/o
vocacional gracias al fondo. Es de notar que para 1899, 50 colegios se encontraban en
operaciones y que en 1914, al declararse la primera guerra mundial, 45 de ellos aún
continuaban en actividades. Por otra parte, miles de personas lograron salir de la miseria y
establecer una vida productiva gracias a la posibilidad de acceder a los pequeños préstamos
14
Europa al Este de los Balcanes, Asia Menor y el Norte de Africa.
6
que el fondo otorgaba.
15
Este mecanismo sería una constante en su labor filantrópica,
generar líneas de crédito con fines específicos a judíos de Europa Oriental que carecían de
cualquier colateral para hacer frente a los mismos.
Agencias en Viena, Budapest y Cracovia
En 1889 el Barón de Hirsch abrió sus propias agencias de beneficencia en Viena,
Budapest y Cracovia, con un presupuesto anual de 120,000 florines. Estas agencias tenían
por objetivo ayudar a aquellos que por orgullo no se acercaban a las organizaciones de
caridad, y proveer préstamos, libres de intereses, a pequeños comerciantes y artesanos.
Las agencias estaban a cargo de comités elegidos por el mismo Hirsch, y debían emitirle
mensualmente reportes sobre la magnitud y destinos de su tarea filantrópica.
IV. Filantropía fuera de los paises de residencia
IV. A. La Situación en el Imperio Ruso
Dedicaremos esta sección a describir el deterioro de la situación de los judíos en el
Imperio Ruso durante el siglo XIX,
16
cuyas paupérrimas condiciones de vida habrían de
motivar la intervención del Barón de Hirsch.
Durante la Edad Media algunos judíos habían migrado a las tierras al norte del Mar
Negro en virtud de la opresión que sufrían bajo el Imperio Bizantino. Cuando alrededor del
siglo XV esta área paso a ser parte del Imperio Ruso, los judíos, escasos en número, si bien
no fueron particularmente discriminados, se vieron restringidos a no residir fuera de dicha
zona. A fines del siglo XVIII Polonia fue particionada y la mayor parte anexada al Imperio
Ruso; de esta forma 3,000,000 de judíos en Polonia, Lituania, el oeste de Ucrania y
Besarabia quedaron bajo el dominio del Zar. Estas áreas habrían de constituir la llamada
Zona de Residencia - Pale of Settlement,
17
en la cual los judíos fueron legalmente obligados
a habitar a partir de Abril de 1835; el centro de Rusia, incluido San Petersburgo y Moscú era
territorio prohibido, excepto bajo permisos de residencia especiales para ciertos artesanos y
miembros de la burguesía.
El reinado de Alejandro I (1801-1825) mejoró considerablemente las condiciones de
vida, pero su hermano y sucesor, Nicolás I (1825-1855), llevó a cabo políticas claramente
antisemitas, promulgando leyes discriminatorias aún con la oposición de sus ministros,
quienes señalaban el perjuicio económico que las mismas habrían de generar. En 1835
planeó trasladar a Siberia a miles de judíos, pero cuando los mismos se encontraban en
camino emitió un decreto creando la Zona de Residencia y los redirigió a la misma. También
expulsó a los judíos del área correspondiente al límite occidental de Rusia, y al mismo
tiempo decretó su reclutamiento por el ejército (el cual consistía en 25 años de servicios),
15
“Cases are known of persons of Eastern European origin who have been embarrassed all their lives
because their parents, out of enthusiasm or gratitude, gave them the first name Baron de Hirsch or
Baron Maurice de Hirsch.” K Grunwald, pág. 69.
16
Hacia fines del siglo XIX 3,576,000 judíos habitaban en Europa Oriental. De ellos 2,553,000 se
encontraban en el Imperio Ruso y en la zona de Polonia anexada a dicho Imperio, 400,000 en
Rumania, 575,000 en Galicia y 48,000 en Bukovina (provincias al Este del Imperio Austro-Húngaro).
Si bién las condiciones de vida en Rumania eran aún peores, centraremos nuestra atención en el
Imperio Ruso pues de allí provendrían los inmigrantes que la Jewish Colonization Association habría
de trasladar a la Argentina a partir de 1891.
17
Un mapa del Pale of Settlement puede ser encontrado en http://www.wzo.org.il /home /politic/pale
.htm.
7
aún cuando se les continuó exigiendo los pagos que usualmente debían realizar para ser
exceptuados del mismo.
18
En 1855 Alejandro II se convirtió en Zar y redujo considerablemente las restricciones
(abolió el cantonalismo y mitigó la Zona de Residencia), pero en Marzo de 1881 fue
asesinado y su sucesor, Alejandro III, retorno a las políticas de Nicolás I. Su gobierno buscó
orientar la ira del populacho por la muerte del Zar hacia los judíos, incentivando, o por lo
menos tolerando, la serie de pogroms
19
que sacudieron el sur del imperio en 1881/82
(alrededor de 200 en un período de un año), los cuales no fueron sino los primeros de una
serie de ataques físicos a los judíos y a sus bienes.
20
Las llamadas Leyes de Mayo o Edictos
Temporarios, promulgadas en Mayo de 1882, restablecieron la Zona de Residencia; aún
dentro de la misma se les prohibió a los judíos asentarse en las afueras de ciudades y
pueblos, adquirir tierras en zonas rurales, y realizar negocios en domingos y días feriados
para el Cristianismo. Aquellos que residían en zonas urbanas no tuvieron otra alternativa
que permanecer en las mismas, y quienes residían en zonas rurales fueron forzados a
trasladarse a las primeras. El territorio en el cual podían legalmente residir se redujo en un
90%.

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